No le pongan excusas al amor (Persiguiendo a Amy, 1997. Kevin Smith)

Chasing-Amy

“Fue un error. No estaba enfadado con ella, estaba asustado. En ese momento me sentí pequeño, como si me faltara experiencia, como si nunca fuera a estar a su nivel, como si nunca fuera a ser bastante para ella, ¿me entiendes? Pero lo que no comprendí es que eso le daba igual. Ya no estaba buscando a ese tío, me estaba buscando a mí, buscaba a Bob. Pero cuando llegué a comprender todo eso… ya era tarde. Ella se había ido. Y todo lo que me quedó fue un orgullo estúpido que luego dio paso al arrepentimiento. Sí, ella era la chica. Ahora lo sé. Pero… yo la eché de mi lado. (…) Y desde entonces me paso los días persiguiendo a Amy.”
Bob, el silencioso.

No le pongan excusas al amor. Sean valientes para admitir que se ha terminado cuando dejen de sentir. Entiendo que es difícil reconocerse a uno mismo que aquella persona que nos hizo recorrer medio Madrid con un bolso y una sandalia ensangrentada mientras se la llevaba la ambulancia, la que no eras capaz de meter en el hotel en Kobetamendi, la que conociste en una sala de cine viendo ‘Vicky Cristina Barcelona’,  la que se bebía los daiquiris doblados hablando de Hemingway en La Floridita en Cuba, aquella con la que echabas carreras por las calles de Lisboa, la recompensa al ganador era una botella de champán y conversación agradable sobre la cama del hotel, la que se empeñó en que probaras el sushi y te alimentaba a base de ramen, ya no te hace sentir una mierda. Solo quedan restos de celos posesivos, un poco de molestia al imaginarle follando con otro.

Amor imposible es el primero. Hay quien se empeña en perseguir a Amy durante toda su vida. Da igual quien sea su nuevo compañero o escarceo. Nunca será como aquel primer amor, ojo, que no hablo del primer chico o pareja, sino del primer amor.

El mío apareció cuando tenía 20 años. Finiquité por él una relación de 4 y dejé atrás una vida amorosa demasiado intensa para la edad que tenía. Fui yo quien decidí ponerle fin a lo nuestro y, sin embargo, no he dejado de perseguirle desde entonces. Quizá ahora sé que era aquello lo que quería para mi. Nos conocimos con un amigo suyo haciendo juegos de palabras absurdos como “Truffaut de fresa, truffaut de chocolate.” Un buen comienzo.

Amor imposible es el primero, y es que aparece cuando somos demasiado jóvenes. Después maduramos, aparecen las primeras líneas de expresión, y de repente nos damos cuenta de que estamos enamorados de un/a adolescente que ya no existe. Creció. ¿No me digan que no es más dramático que la muerte?

El resto de las relaciones de pareja se pueden soportar siempre que haya un acuerdo entre ambas partes, a no ser que uno de los dos sea homosexual. En este caso no se suiciden por favor, abandonen antes de empezar. En el resto de los supuestos no me cuenten cuentos de que han descubierto que ya no es para siempre. ¿Qué coño es para siempre hoy en día? El exceso de oferta nos tiene malcriados. Si se mantiene un mínimo de amor se hace lo imposible por tratar de revivir los sentimientos que te unieron al desconocido que ahora tienes al lado llorando y que te toca los cojones más que otra cosa.

¡Pónganse las canciones que les unieron, los cómics que intercambiaron, vuelvan a los lugares donde fueron felices, miren sus fotos! ¡Yo que sé! Ah, un momento. Que no quieren, que no les apetece. Que todavía duermen a su lado porque el sofá es demasiado incómodo. Entonces échenle un par de cojones y pronuncien conmigo, no es tan difícil: Lo siento, ya no te quiero.

Persiguiendo a Amy, 1997.
Kevin Smith

Comments
6 Responses to “No le pongan excusas al amor (Persiguiendo a Amy, 1997. Kevin Smith)”
  1. WillyG dice:

    Celebrar el amor, presente, pasado y futuro: Ésa es la actitud.
    Por raro que suene, hay cosas negativas que, a veces, sientan bien.
    Un buen día para brindar por el amor, sí señorita.

  2. plared dice:

    O quizás simplemente cuesta saber a quien querer, ya que ne realidad es difícil encontrar la persona justa. Por eso demasiadas veces, simplemente se imagina y se idealiza. Al final, lo que queda es quien vive contigo, si lo hace alguien. De ahí que la elección sea a veces tan complicada. Cuidate

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