¿Tú sigues queriéndome o ya se te ha pasado?

Él (Isaac) ha venido corriendo para encontrarse con ella (Tracy). Llega al portal de su edificio donde ella se peina tranquilamente mientras un botones atraviesa la puerta para guardar sus maletas en el taxi que le espera. Parte a Londres.
Ella le ve al rato detrás de la puerta, a través del cristal. Él la mira quieto, como embelesado. Acaba entrando mientras ella no se mueve. Ha dejado de peinarse y mantiene su mirada puesta en él. Algo ha ocurrido.
– Hola (él) (jadea, está extenuado)
– Hola (ella)
(él carraspea mientras intenta recuperar el aire)
– ¿Qué haces aquí? (ella)
– Bueno (tose) he corrido. Eh, eh… he intentado llamarte por teléfono, pero, eh… comunicaba, así que… lo dejé después de dos horas. Luego, eh… no he encontrado taxi, y he venido corriendo.
(Se serena)
¿A dónde vas?
– A Londres (ella)
– (mira hacia los lados, como nervioso) ¿Te vas a Londres ahora? (algo sorprendido) ¿quieres que… quieres decir que si tardo dos minutos más, estarías… estarías camino de Londres?
– (ella asiente con una pequeña sonrisa mientras le mira)
(no saben qué decirse)
– Pues… deja que vaya derecho al grano (carraspea). Creo que no deberías ir, que, que cometí un error, un grave error y que yo preferiría que no te fueras. (tono sentencioso de sinceridad)
– Ah, Isaac (ella se lamenta con serenidad)
– Ya sé, ya sé que he hecho muy mal las cosas. Pero… (toma aire) eh… escucha… ¿te estás viendo con alguien? ¿sales… sales con alguien? (él; preocupado).
– No… (ella)
– Em… pues… bueno… tú,¿ tú sigues queriéndome o ya se te ha pasado? (él; la mira con cierta compasión)
– Díos mío, ¡surges de pronto! (ella) No me telefoneas, y de repente, apareces (remarca esta última palabra con cierto tono de reproche; le mira con seriedad)
¿qué, qué ha pasado con la mujer que conociste? (ella de nuevo)
– Pues… eh… te lo explicaré. Ya no salgo con ella. Digamos que me equivoqué… ¿qué quieres que te diga? Es, es así.
(ella le escucha cerrando los ojos a intervalos como muestra de dolor)
– Creo que no deberías ir a Londres (él insiste; suspira y baja la cabeza al mismo tiempo)
– Pero… tengo que ir (ella; al mismo tiempo que el recupera el gesto) Ya tengo mis planes hechos. Todo está preparado. Mis padres están allí buscando un lugar donde yo pueda vivir.
– Vaya… (él se lamenta; mira hacia abajo moviendo la cabeza como en tristeza) ¿Pero tú me sigues queriendo? (recupera el gesto, la vuelve a mirar) ¿o qué…?
– ¿tú me quieres? (ella; triste, dolida, con miedo, le exige sinceridad a modo de compensación)
– ¡Sí, claro que sí! (él; afirma con rotundidad) De eso se trata precisamente. ¿Comprendes?
– ¿Sabes que cumplí dieciocho años el otro día? (ella; recupera el aspecto más o menos alegre al decir esto.)
-¡¿ De veras?! (él, sorprendido)
– Ya soy mayor de edad pero sigo siendo una cría (ella; se compadece con simpatía)
– ¡No eres tan cría! Dieciocho años (él, recalca la edad en el tono con que lo dice) Hasta podrías ir al servicio militar…(ella le toma a broma; él insiste) Sí, en algunos países podrías…
Oye (él se acerca un poco y le acaricia el pelo) estás muy guapa.
– Me hiciste mucho daño (ella)
– Em, no, no fue a propósito (él, recupera la posición) Verás yo estaba… todo fue por mi estúpida manera de ver las cosas.
– Bueno… volveré dentro de seis meses (ella)
– ¿Seis meses? ¿estás bromeando? (él) ¿Seis meses vas a estar fuera?.
– ¿Hemos esperado hasta ahora, no? ( ella; calmada, con franqueza) ¿ qué son seis meses si nos seguimos queriendo?.
– Oye, ¿no seas tan madura, quieres? (él) Seis, seis meses es mucho tiempo… ¡Seis meses! Y tú estarás, estarás, estarás… tabajando en , en… en el teatro (ella quiere ser actriz) Entre actores y directores…( con sarcasmo) irás a los ensayos… tratarás con toda esa gente… almorzarás con ellos y… (carraspea) se van creando afectos, ¿sabes? Y sin querer te irás metiendo en el ambiente, cambiarás… (en tono de adivino) y dentro de seis meses serás una persona totalmente distinta.
– ¿Y ya no quieres que pase por esa experiencia? (ella; él le instaba a que aprovechara  su viaje a Londres) ¡Hace tan poco que me decías todo lo contrario (se lamenta)
– Ammmm… (él; se lamenta también del mismo modo) Sí, ya lo sé…pero podrías, eh… bueno no quisiera que eso que tanto… que eso que tanto me gusta de ti cambiara. (se miran fijamente durante un momento tras decir esto).
– Tengo que tomar el avión. (ella)
– Ah, vamos… (él) vamos… (sonríe con persuasión). No puedes irte Tracy (él; casi susurrándola).
– ¿Porque no hiciste esta aparición la semana pasada? (ella; se lamenta de nuevo, impaciente) (Se miran…) Seis meses no es tanto… Y no todo el mundo se corrompe… Basta tener un poco de fe en las personas (ella le toca el brazo como para animarle mientras él la mira casi desmoralizado).
(Se quedan mirando, él la mira preocupado, al cabo sonríe esperanzado, la música sube en un tono majestuoso y resolutivo)
FIN.