Infidelidad tróspida (Extraterrestre, 2012)

Cierto que existen celos que son infundados y que pueden estropear una relación. Sin embargo la ausencia total de estos puede ser tan perjudicial como la anterior situación. ¿Existe gente así? ¿Qué no le importa nada si su pareja va, viene, entra, sale? Tengan cuidado, quizá estén poniendo en bandeja de plata el camino al escarceo y el ‘entra-sale’ haga alusión a algo más que paseos y salidas con las amigas.

Pongámonos en el caso de que la infidelidad ya se ha producido. ¿Porqué el malo siempre es quien ha cometido el acto? Imaginen que su pareja no les presta atención, llevan meses sin hacer el amor, o lo hacen pero se han convertido en un agujero, o una estaca, según el género. Que ya no quiere tomar una copa con usted, o que se sientan a cenar en un restaurante y solo se escucha el zumbido de una mosca y la voz de una camarero preguntando si van a querer más vino. Imaginen que ustedes intentan hablar, terminar con esta situación, pero solo reciben por respuesta un ‘estamos bien, no ocurre nada cariño’. ¿De quién es la culpa de la infidelidad? ¿No es quizá una llamada de atención o un acto de socorro?

Hay que ser un extraterrestre para no sentir que el estómago te revienta al imaginar a tu pareja compartiendo lecho con un extraño. Mímennos, dennos cariño, un cachete en el culo de vez en cuando, que no se pierda el factor sorpresa, invítennos a cenar, a ver esa peli que tanto tiempo llevamos esperando que se estrene, déjennos saber que somos las únicas en sus mentes y más bajos pensamientos, que les encanta eso que a nosotras nos causa complejos, absurdos o justificados, que adoran nuestras complicaciones y mentes enrevesadas. Aunque sea mentira.

Con las faltas a la verdad ocurre lo mismo que con las infidelidades, ojos que no ven corazón que no siente. Si aún así la infidelidad se ha producido sin causa aparente, entonces prefiero no enterarme. Si todo está bien, correcto, para que saberlo. Más que ganar algo voy a perder demasiado. ¿Creen que serían capaces de perdonar algo así? En mi caso prefiero no tener que saber la respuesta, aunque sospecho que si uno está enamorado desde los mismos tuétanos, perdonaría incluso una orgía televisada.

Estoy convencida de que Extraterrestre surge de las fantasías sexuales de Nacho Vigalondo. Soy perfectamente capaz de imaginarle soñando con una historia de amor bajo una nave espacial. Eso del sol de la Toscana ya está demasiado visto. Cualquiera se enamoraría en París con su torre Eiffel y sus erres mal pronunciadas. Mucho más cool para el amor una calle cualquiera de Lavapies y marcianos impidiéndonos salir a la calle. Donde va a parar.