Mis domingos Vol.1

  • Que te despierten con Cesaria Evora es como amanecer en el campo, entre sábanas blancas y porticones de madera, con flor recién cortada en la bandeja del zumo.
  • Preparar  el desayuno entonando los versos de Luís Alberto de Cuenca, ese “Me gusta cuando dices tonterías…” y acabarlo como lo acaba él, con un “… voy a empezar contigo el desayuno.”
  • Es hora de misa. Escojan cualquier disco de Wilco. Den al play. Recen.
  • Poner de banda sonora al Juliet, desnuda de Hornby el For Emma, Forever ago de Bon Iver mientras lo lees, están hechos el uno para el otro. El título de Hornby también es otra forma de chillar por un desamor.
  • No permitir que te discutan que la primera parte de Wall-E es poesía.
  • Caer rendida al jaque mate de que en ninguna película sale tan bonita Natalie Portman como en Beautiful Girls.
  • Que el propósito de hacer una tarta se quede en guerra de pintarnos la nariz de harina y tener que merendar besos porque el propósito se ha quemado.
  • Hacerte tu pequeño cine de barrio en casa para recordar al entrañable Fernando Guillén, ponerte Mujeres al borde de un ataque de nervios y compadecer a Carmen Maura.
  • Buscar a Alice Munro entre tus libros, sus relatos son de invierno bajo la manta.
  • A falta de chimenea ponerte Elephant de Damien Rice.
  • Esconderte del lunes en esa pequeña habitación que comparten Irma la dulce y Lemmon.
  • Dormirte en un desgarro de Omara Portuondo.