Mis Domingos Vol.9

  • Si el día se abre paso susurrándote aquello de ‘Des yeux qui font baiser les miens…’, sólo te quedan dos opciones: o morir de amor o irte a París.
  • Mis monstruos y yo, por unanimidad, decidimos hacer las maletas imaginarias y ponerle regusto francés a todo el día.
  • Empezar el día bajando y atracando el Paul, llevarnos todos los croissants de mantequilla que queden y una tarta mientras tú me pones boquita de piñón para conquistarme con un “oui, mademoiselle” a todo lo que te pido.
  • Sacar papel y boli y poner en fila india las mentiras para quemarlas al estilo Catherine en Jules et Jim.
  • Consolarnos con el olor a libro viejo de Sant Antoni a falta de poder cruzar el umbral de Shakespeare and Company.
  • Al volver a casa poner el cartel de no molestar y homenajear a Hitchcok con pase de Charada.
  • Siguiendo los pasos culinarios de Sabrina cuando se fue a la orilla del Sena para olvidar, haremos un suflé para llevar un trocito de la ciudad del amor a la mesa.
  • Robarle las alitas a tu sobrina para sentirte como una mismísima diosa, como Victoria de Samotracia con su vestido al viento.
  • Llenar la bañera de palomitas, poner El jorobado de Notre Dame y hacer entrar en razón a los monstruos para que se quiten de su cabeza de chorlito a la guapa de Esmeralda, es de Quasimodo.
  • Vivir el lado jubiloso de esa ciudad de la mano de Hemingway y su “París era una fiesta” y alternarlo con el de Vila Matas, con el que no se acaba nunca, el mismo que te descubrió el primero.
  • Que baje el telón Ascensor para el cadalso con esa maravillosa banda sonora grabada en una sola noche, con todos ustedes: Miles Davis.
  • No olviden cerrar los ojos.