Se busca vivo y muerto (I walked with a zombie, 1943. Jacques Tourneur)

Nuestro entorno lo pueblan personalidades de lo más variopinto, tropezamos con algunas indeseables y otras, por el contrario, magnéticas. Individuos que sufren graves alteraciones de identidad hasta otros que carecen de ella. Estos últimos son fáciles de reconocer y, en ocasiones, forman parte de nuestro círculo más íntimo. Sus síntomas nos resultan tan familiares que puede que nosotros mismos suframos alguno, se comienzan adquiriendo malos hábitos que, hipotéticamente y con el transcurso del tiempo, podrán conducirnos a una transformación interior. A saber:

–         Poseer un espíritu inestable

–         Carecer de voluntad propia

–         Actuar mecánicamente

–         Ejecutar labores con lentitud

–         Basar tu dieta en ingestas cantidades de productos de casqueria. (Opcional)

¿Existe algún ser que englobe todos estos síntomas en su totalidad? ¿Lo identificáis? Exacto, el zombi. ¿Alguien anduvo con un zombi? Ciñéndonos estrictamente a los síntomas descritos anteriormente, sin duda, muchos de nosotros hemos caminado junto a ellos. Por el contrario, existe un problema fundamental de percepción. El zombi, antes de enorgullecerse de serlo, tiene que registrarte primero en la morgue. ¿Es ésto correcto?

Aunque hemos descubierto que un muerto viviente puede ser autómata, tradicionalmente es esclavo de aquel que lo liberó de la muerte. En vida, la habilidad del hipnotizador o la magia negra del chaman vudú destroza por completo nuestro libre albedrío. En muerte, es el nigromante quien nos hace presos de sus designios. Vivos o muertos, la práctica del ocultismo puede dirigir nuestra mano. Ahora bien, y volviendo al catálogo de síntomas, sólo los vivos somos lo suficientemente estúpidos como para transformarnos en muertos vivientes sin la ayuda de magia negra. Sed siempre inconformistas, eso nos salvará, pues la indiferencia y la falta de pasión es el principal detonante de una posible metamorfosis zombi. Entonces, ¿es la muerte esencial para ser un muerto viviente? Sólo en su concepto literal.

Yo he visto vampiros comer ratas y beber licores de sangre sintética, pero jamás ví un  zombi renovar su régimen alimenticio con batidos de proteínas. Estos seres carecen de remordimientos, su gastronomía se compone de cerebros, hígados, corazón e intestinos. Además, nuestras almas destripadas trabajan en la digestion de su maltrecho organismo. Pero no son sus hábitos alimenticios los que trastocan mi mente ya de por si perturbada, si no el sexo. No podría ser de otra forma. Tampoco es que fantasee con su destreza amatoria o con sus trucos de alcoba, si no con las parafilias de los vivos hacia ellos. ¿Es correcto denominar necrofilia a la práctica o atracción sexual hacia un zombi? La respuesta vuelve a estar en si la muerte es literal o figurada.

El zombi es un ser muerto que vive entre nosotros y el orden de los factores no altera el producto. Yo he andado con alguno. Si cualquiera de vosotros no los ha descubierto aún, aprended a identificarlos y señalarlos. Buscadlos vivos y muertos.

I WALKED WITH A ZOMBIE

IW - 6

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