Nostalgia (I) (Pennies from heaven, 1981. Herbert Ross)

“Si esa peli que has visto tantas veces no te hace llorar o reír desde los títulos de crédito iniciales, es que tampoco era para tanto”

Cuando tu vida real es bastante lamentable y, (por lo que sea), ves dos o tres películas diarias, tiendes a repetir. Algunas veces por curiosidad, otras por aburrimiento, pero casi siempre porque quieres revivir o evocar las sensaciones que te produjeron los anteriores visionados de ciertas cintas en concreto con las que, pongamos, se te vino abajo el alma. Ahí el buen cine casi nunca defrauda; Generalmente te devuelve las emociones que necesitas volver a sentir, y de las que ya tienes que admitir que eres un yonkie: Ya sea tu adicción al drama, a los personajes extremos, a la pura adrenalina, o a ver cantar y bailar a Gene Kelly.

Me ocurrió hace poco viendo de nuevo ‘Pennies from Heaven’ (‘Dinero caido del cielo’): La Película es maravillosa, de ésas que te hacen añorar lugares que te son totalmente ajenos, músicas que no son tus contemporáneas, pero que, por puro inconformismo o decepción, prefieres a tu aquí y ahora: Esas historias a las que te irías a vivir ahora mismo. Aunque acaben mal.

El caso es que ‘Pennies from Heaven’, me causa una turbadora añoranza de unos lugares nunca visitados, un pasado desconocido,(Aunque en 1981, cuando se rodó, yo ya anduviera pegando patadas a un balón) y forma parte de ese club de joyitas de la melancolía imaginaria que, desde mi adolescencia fueron ‘Casablanca’, ‘Bola de Fuego’, ‘Jennie’, ‘La fiera de mi niña’, ‘¡Qué bello es vivir!’… Y, al menos para mi, todo Woody Allen, que apareció tan pronto en mi vida.

Aunque de Woody hablaré en otra ocasión, puede que la próxima.

Por otra parte, casi siempre el hechizo del cine tambien te retrotrae, inconscientemente, a las anteriores veces que viste cada película, e incluso podrías hacer una foto fija de aquellos momentos, en ocasiones sentirlos, recordar cada detalle… En este caso me negaba a revivirlos, eran momentos personales demasiado emotivos, y como tal pasado feliz que desapareció para siempre, dolorosos… Aunque desde la otra cara de la Persistencia de la Memoria del cine, que puede que solo nos afecte a los masocas, o a los que el vacío del presente nos impulsa a vivir en el pasado, siempre estalla el recuerdo, aunque no se quiera, del día que viste esa película por primera vez. O de alguna ocasión memorable.

Para variar, esa noche tampoco pude evitarlo.

En mi caso, con ‘Pennies from Heaven’, era Madrid, era Verano de 2003 (El más caluroso que recuerdo jamás), era una mujer deliciosa a la que no supe querer, era sudor… Versión Original sin subtítulos y yo haciendo de Intérprete improvisado, canciones incluídas, y una sensación tan agridulce que no recuerdo si al final lloramos, follamos, o nos fuimos de copas. Puede que hiciéramos de todo. Ésa parte, la posterior, la que no incluye las dos horas de peli, no la recuerdo tan bien, pero seguro que fue maravillosa. O al menos eso quiero pensar.

Así que hacía diez años que no la veía. Me refiero a la película, de aquella mujercita no volví a saber jamás. Cuando puse el DVD, esta vez sí, subtitulado, con los títulos de crédito iniciales rompí a llorar al instante, no sabía muy bien porqué. Quise suponer que no era por aquella chica, apenas era ya un recuerdo borroso, aunque entrañable; era la peli, sí, y todo lo que la envolvía: Sus músicas, sus bailes, su Estados Unidos de la Gran Depresión, su infinita tristeza… Y diez años despues, volvió a estremecerme, anticipando el desasosiego en el que me iba a dejar instalado, como, efectivamente, al final sucedió.

No sé si lloré por una mujer, por ‘Pennies from Heaven’, o por una emoción olvidada. Lo que sí sé es que lloré de nostalgia.

Porque, aunque no venga a cuento, la vida y el cine son los primeros diez minutos de ‘Up’. Y punto.

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