Mis domingos Vol.12

  • Despertar con Maybe es coger al domingo por las solapas y decirle a los ojos que va a ser tuyo y sólo tuyo.
  • No bajar el ritmo, desayunar novela negra, intercalar los bocados a la tostada con cualquier trama de González Ledesma.
  • Abrirle la puerta de casa a Cary Grant, recibirle con una coqueta caída de pestañas, y dejar que la haga toda suya con Vivir para gozar.
  • El cigarrillo de después de los Pixies.
  • Solicitar la vacante que deja Audrey Hepburn en la hermosa librería de Cara de ángel. Solicitar también la propiedad del peldaño de su escalera donde se roban besos.
  • Cantar para todo el edificio Emborracharme mientras se oyen caer los hielos para el vermut con aceituna.
  • Guiñarle el ojo al hombre de la casa para que baje a comprar castañas asadas, a la subida hacerle hueco en la trinchera de debajo de tu manta.
  • Pinchar en el tocadiscos Etta James y olvidar que oscurece a una hora demasiado decente.
  • En esta tarde de domingo os confesaré que el Lynch que me sacude de arriba a abajo es el de Una historia verdadera; esa historia que le aterra a su director porque es todo lo que no es, pero sí lo que le gustaría ser.
  • Desenvolver con cautela Almas grises, me han amenazado con retirarme la palabra si lo dejo a medias.
  • Sentar al piano a Bill Evans y que se apague el día con la última nota.