Retrato de “EL DESEO”

Desde el año 2005, tras la entrada en vigor de la nueva reforma de divorcio implantada por el gobierno, la cifra de rupturas de pareja en España aumentó desorbitadamente. Los datos concernientes al año 2012 registrados por el Consejo General del Poder Judicial ascendieron hasta alcanzar las 127.362 rupturas. Lo que supone una cifra de 350 matrimonios rotos al día, o lo que es lo mismo, un matrimonio roto cada 4 minutos. En la actualidad, el Reino de España, afectado por los datos y presionado por la Iglesia católica apostólica romana, busca soluciones.

Tras darme el gustazo de escribir esta introducción que bien podría incluirse en el comienzo de un capitulo de Más allá del límite, y ante la luz de tan esclarecedoras cifras, me ví en la obligación de asumir, y sin que sirva de precedente, mi condición de ciudadano modélico. Por consiguiente, facilité a las autoridades pertinentes (en espera de respuesta) y facilitaré a todos aquellos que lo deseen, el rostro del verdadero culpable de las rupturas conyugales. Porque la culpa, queridos lectores, siempre es de los demás. Ceso pues, en esta especial ocasión, mis escritos sobre cine underground y serie b de la sección Destripame el Alma para desvelar, mediante un retrato robot y un testimonio, la apariencia de este instigador de emociones.

He sido testigo ocular de múltiples rupturas, por tanto conozco a su responsable; un responsable inductor de emociones que lleva por nombre El Deseo y que disfraza su apariencia bajo fracciones anatómicas de múltiples interpretes cinematográficas. Así se me ha manifestado y así os lo haré saber.

El Deseo actúa sobre nuestra conducta emocional desequilibrando nuestro juicio hasta el límite que marca nuestra cara al golpear contra el barro. El deseo por un objeto o persona nacerá en la oscuridad, siempre y cuando nuestra conciencia, inteligencia y estilo de vida se oponga, por mera convicción moral y/o social, a saciar nuestro anhelo de posesión. Entonces frustrará nuestro apetito, dejando un regusto de insatisfacción que será enmascarado durante un tiempo por el disfrute de un estoico equilibrio emocional. El Deseo es caprichosa, volátil, dispar, obstinada y enfermiza. Ella, El Deseo, nos arranca de nuestra envoltura y nos convierte en alguien al que no estamos habituados a saludar frente al espejo. Nos convence de abarcar nuestro objetivo con ansiedad, libertad y pasión; sacude nuestra sed de emociones ocultas y excita nuestra carne hasta convertirla en necesidad imperante de posesión. El Deseo es tan escurridiza que incluso al ausentarse, se aumentan las posibilidades de ruptura.

Paso a especificar la composición de su rostro:

CABELLO: Natural, valiente, moderno, descarado y sexy. Así podría describir el corte de pelo de Jean Seberg, el corte que también llevaría Mia Farrow en La semilla del diablo y que catapultaría al estrellato a Vidal Sassoon. Este peinado ofrece al observador una imagen de mujer informal, cercana y alegre. Un corte perfecto para engañar al observador, pues en realidad, representa todo lo contrario a esa impresión; o puede que posea la capacidad de estar compuesta por contradicciones. Algo muy humano y a su vez repleto de posibilidades ilimitadas.

OJOS Y CEJAS: Por si mismos, los ojos de Lauren Bacall no son motivo de embelesamiento, sin embargo, la actitud de su mirada envenenaría cualquier pensamiento. Sus ojos se agazapan ocultos como un tigre en la maleza seca, peligrosos, distantes, pacientes, furtivos; deseosos de destripar tu alma para maniatarla en la oscuridad de su iris. Las espesas cejas de Jennifer Connelly confluyen de forma lujuriosa con los ojos de Bacall.

LABIOS: Hablar de labios, es hablar del punto más cercano y visible de la excitación sexual. Por ello El Deseo se apropia de los labios incomunicados de Monica Vitti. Una tentación en si mismos, carnosos, rugosos, cortados e imperfectos.

PROPORCIÓN ROSTRO: En la proporción del rostro que oculte las verdaderas intenciones de El Deseo no habrá otro como el de Audrey Hepburn. En 1957, Stanley Donen dirigió Funny Face (Una cara con ángel) con la británica como protagonista; y con esto queda poco más que decir.

NARIZ: La nariz ocupa la parte más visible de un rostro, por ello debe ser única y algo exagerada. Najwa Nimri da volumen a la expresión facial, comunicando personalidad, sofisticación, dominación y algo de soberbia.

CUELLO: Por el simple deslizamiento de una gota de sudor por el cuello de Claudia Cardinale en Hasta que llegó su hora debería prohibirse su visionado a los enfermos de corazón. La sensualidad de su cuello desnudo produce, propia y directamente, excitación sexual.

MENTÓN: La curvatura del mentón de Sienna Miller dulcificaría a cualquier animal. Altamente mordisqueable. De nuevo un detalle que marca la diferencia, su diminuto pero reconocible hoyuelo.

Después de introducir, hace unas semanas, estos mismos datos en el programa de diseño de retratos, el rostro de El Deseo se mostró incuestionable. Ahora os lo presentó en exclusiva. Este es su retrato robot.

retrato del deseo

En este mismo instante, en el cual escribo en este mismo instante, recibo el mail de respuesta por parte de la autoridad competente. Pasaré a compartirlo con vosotros.

La unidad asignada a los casos de divorcios confirma mis sospechas. Varios son los retratos robots recibidos y todos ellos diferentes. Distintos testigos, distintas apreciaciones sobre su rostro. Me informan, además, que El Deseo es subjetivo, se muestra de forma individual a cada sujeto y se adapta a nuestras oscuras intenciones; anclándose en una necesidad destinada a incumplirse. De forma camaleónica, puede disfrazarse de hombre, mujer o helado de chocolate cuando eres diabético. El Deseo basa su belleza en las actrices que han removido alguna vez mis entrañas  y creado, entre todas, un ser de belleza incalculable. El deseo personificado.

Por último, las autoridades instan a todo aquel que haya tenido contacto con El Deseo, en los que me incluyen, a visitar sus instalaciones y su nuevo programa de tratamiento psicológico. No iré. Personalmente, prefiero saciar mis oscuros deseos antes que pedir ayuda por la frustración que supone su inexistencia.

DEFINITIVO COLOR