Divine, la reina del trash 25 años después

Se está perdiendo el mal gusto. Los moralistas imponen su supuesta cordura, las mujeres critican a otras mujeres por defender sus derechos, menores de 30 se dan la enhorabuena por comprarse un Louis Vuitton, adolescentes cuelgan fotos en twitter fumando porros a la puerta del colegio, padres no dejan ver ‘Cashback’ a sus hijos porque salen tetas, nos reimos de quien dice leer a Chejov, espiamos la vida personal de nuestros empleados, regalamos chupitos por cada suspenso en navidades, los ladrones ocupan las mejores mesas de los restaurantes de lujo. ¿Dónde está Divine? Necesitamos que vuelva la reina del filfh para reírse de la podredumbre que nos rodea. ¿A quién puede asquearle que se comiera una mierda de perro viendo lo que nosotros tragamos cada día? En este 2013 se cumplieron 25 años de su muerte. ¡No sólo Disney iba a homenajearla con el personaje de Úrsula en ‘La Sirenita’! Nosotros queremos despedir el año con el recuerdo de la Reina de la Basura.

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Divine fue la musa de John Waters, un icono de los años 70 y 80. Protagonizó 7 de las 12 películas firmadas por el director, pero su carrera no se quedó bajo su ala protectora. Fue DJ, cantante y filmó dos películas más fuera de Baltimore: Polvo de oro de Paul Bartel e Inquietudes de Alan Rudolph, en la que aparca sus vestidos y su excesivo maquillaje para mostrarnos su verdadera identidad, la de Harris Glenn Milstead. No es la primera vez que le veíamos actuar bajo su personalidad masculina, en ‘Hairspray’ (la original, no esa mamarrachada con Travolta que estrenaron hace unos años) interpreta dos papeles, la madre de la protagonista y el director del colegio donde se realiza el concurso de baile. Apadrinó a otras abanderadas de la basura como Dolores de Luce, incluso antes de morir de una apnea, había firmado con la Fox para convertirse en Pegg, la extravagante mujer de Al Bundy en la serie ‘Matrimonio con hijos’.

Divine traspasó las barreras de lo correcto. No necesitó leyes, ni derechos para conseguir el respeto y la admiración de todo aquel que la veía actuar. Todo el mundo habla de ella en femenino, pocos saben su nombre real. Es una verdadera pena que abandonara este mundo justo cuando una televisión americana pretendía colocarla como la protagonista de una serie de éxito. ¿Imaginan? ¿Una travesti haciendo de madre en las pantallas de los hogares del país que inventó el moralismo? ¿En los años 80? A veces pienso que esto fue algo así como un dictamen de la naturaleza. Imagino una especie de voz del más allá visitándola en medio de la noche:

  • “Divine, tienes que abandonar este mundo.
  • ¿Por qué? ¿Quién eres?
  • Eso no importa. Los homosexuales y las mujeres tienen que luchar por sus derechos. Todo ese peso no puede recaer en una sola persona. Si protagonizas ‘Matrimonio con hijos’ echarás a perder medio siglo de historia.
  • ¡Pero las mujeres y los homosexuales me importan una mierda! ¡Quiero ser yo! ¡I AM DIVINE!
  • Adios Harris. Gracias”

Fue ella misma. Jonh Waters supo sacar todo lo que había dentro de esta estrella adelantada a su tiempo. En la pseudo biografía ‘Mis modelos de conducta’,  el director reconoce que su banda (siempre trabajaba con los amigos actores, sus amigos de Baltimore de toda la vida) eran algo así como terroristas visuales. Buscaban movilizar la conciencia del espectador, utilizar la cámara para llamar la atención pero siempre con un mensaje escondido, o no tanto, normalmente de denuncia de la sociedad en que vivían. Divine y compañía realizaron todo tipo de barrabasadas delante del objetivo: comerse una mierda de perro, introducirse un rosario en su santo agujero trasero, defender el canibalismo, enterrar a su madre bajo un árbol de navidad (esta puede ser una de mis secuencias favoritas del cine) y un sin fin de animaladas que, a priori, podrían parecer gratuitas. Según el mismo Waters, menos mal que David Lochary formaba parte de su grupo de amigos. Al parecer era el único que mantenía la cordura durante los rodajes. Él único que en alguna ocasión frenó los pies al director que instaba a los actores a grabar escenas que podían perjudicarles la salud, como la ocasión en que quiso que Divine se inyectara eyeliner real en el brazo. ‘Trash’ no es enseñar imágenes de gente follando, escenas provocadoras o hablando con insultos, tienes que querer transmitir algo.  Multiple Maniacs, segunda película de Waters, comienza con un grupo de burgueses que pagan una entrada para ver los diversos espectáculos que “La cabalgata de las perversiones de Lady Divine” pueda ofrecerles. Desde un yonki pasando mono hasta el comevomitos. El espectáculo final correrá a cargo de Lady Divine, la mujer más perversa del mundo. Allí están todos los adinerados señoritos, con sus abrigos de piel, sintiendo arcadas por lo que sus ojos testifican, pero no vayan a creer que abandonan el lugar. Quieren más. Quieren saber que tipo de depravaciones puede ofrecer este mundo y quieren verlo en esa caravana. Cuando llegan al espectáculo de Divine se produce la justicia. Les atan, roban e incluso algún espectador acaba asesinado. Esa es la mayor depravación que existe, esa es lady Divine y eso es lo que les esperaba. La curiosidad mató al gato reza el refrán.

Ella embutida en el elegante vestido rojo de ‘Pink Flamingos‘ es la imagen más popularizada de la actriz. El argumento es simple: Babs Johnson (Divine) es la mujer más inmunda del planeta, pero el imprudente matrimonio Marble quiere quitarle tan honorable puesto. Comenzará una procesión de demostraciones por parte de ambos bandos para asegurar quien es más repugnante. Más de 10 años en sesiones golfas, película de culto por excelencia, no ha vuelto a mostrarse nada semejante. Revela el horror de manera explícita. Relata hasta donde se llegaría por fama, un tema recurrente en la filmografía de Waters. En el libro mencionado antes, ‘Mis modelos de conducta’, reflexiona sobre la fama, sus consecuencias y como le ha afectado a él mismo en su vida cotidiana. Cita literalmente como el galerista Matthew Marks le recriminó: “Tienes el mejor tipo de fama: te reconoce sólo el tipo de personas que querrías que lo haga.” En cierto modo, Pink Flamingos, me recuerda a la película ‘Freaks’. Es una pieza que jamás podrá repetirse. No creo que nadie esté tan cuerdo como para volver a rodar la famosa escena final, con el perrito, en nombre del arte. Han leído bien, en nombre del arte. Creo que la explicación a lo sucedido en aquel rodaje se encuentra en la película ‘Cecil B. Demente’. En ella, Melanie Griffith es secuestrada por Stephen Dorff para que protagonice la película de autor definitiva. Aquella que encumbrará al director y a su grupo secuaces terroristas cinematográficos, que pasan las tardes tirando cócteles molotov en cines de centros comerciales y luchando por la desaparición del cine comercial y familiar. (Atención Spoiler) En la secuencia final del film, Stephen Dorff convence a la Srta. Griffith para que se queme la cabeza en nombre del arte. Para demostrar a todos que cree en lo que ha hecho, que su objetivo tiene un fin loable. Puedo imaginar perfectamente a Waters y a Divine manteniendo la misma conversación para ponerle el broche de oro a su película Pink Flamingos. Podría estar basada en hechos reales – lo aseguraría pero no tengo la confirmación -, un bonito recuerdo de la adolescencia de Jonh Waters, Divine, David Lochary, Mary Vivian Pearce, Mink Stole, Edith Massey y compañía. Aquello por lo que siempre les recordarían. Un cóctel molotov directo al cerebro de los guardianes de la ortodoxia, de quienes piensan que el cine es suyo y que ellos ponen las reglas. ¡JA!

Una de mis películas favoritas es ‘Cosas de hembras’. Si la han visto estarán de acuerdo conmigo en que podría ser perfectamente un biopic de la vida de Belén Esteban. La protagonista, Dawn Davenport (Divine again, obviously), tiene un objetivo en la vida: Ser famosa. Se queda embarazada de un camionero pero eso no la frena en su búsqueda. Especialmente inmorales son los personajes que la rodean y la animan a que haga de su vida un circo. No tiene desperdicio.

Me llena de orgullo, como una madre que ve a su hija madurar, que entre tanto fango y basura Divine se labrara un nombre, que sus actos inmorales no cayeran en el olvido. Como en el texto de Antonia San Juan en ‘Todo sobre mi madre’ “una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”.  Eso hizo Harris Glenn y por eso nos cautivó. Faltan ejemplos de personalidad dignas de admirar. Demasiado borrego alabando la cultura de masas, demasiado inepto liderándola. “Para tener mal gusto, primero hay que tener buen gusto” dijo John Waters, y desgraciadamente, el mal gusto se está perdiendo.

Mi queridérrima Divine, dentro de 25 años te dedicaré otro escrito.

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