Chúpame la sangre por Julián Lara

Julián Lara, director sevillano de películas de Terror, se ha pasado por La culpa es del Script para contarnos sus películas de vampiros favoritas, y es que por aquí, amamos la sangre, el rojo y… las tetas. 

Que me gusta el cine fantástico y de terror es bien sabido, pero desde mi más tierna infancia. Desde muy pequeñito ya me gustaba ver películas de zombies y de vampiros. Quizás una de mis primeras pelis de vampiros fue ‘La Noche de Walpurgis‘, donde también aparecía Paul Naschy como el hombre lobo de la peli. Hablando de hombres lobo, también descubrí por aquella época ‘Un hombre lobo americano en Londres‘ y me encantó. Con esto quiero decir que me encantan todas las ramas del terror, no solo los zombies. El caso es que los vampiros tardaron en calarme como espectador porque no podía decir que tal o cual película de vampiros fuera mi favorita… hasta que a John Carpenter se le metió en los huevos adaptar la novela ‘Vampire$’ de John Steakley.

En ese momento mi interés por esa película creció hasta niveles tóxicos. Siempre me había gustado Carpenter, pero algo me decía que ese film no sería otra peli de vampiros más… de hecho, cuando la vi en el cine en el verano del año 1999 me quedé impresionado. Ese gran actor como es James Woods transformado en Jack Crow, con su actitud chulesca y borde, vengando la aniquilación de su escuadrón de matavampiros, en plan western, aunque no eran indios, eran vampiros, que además salían del suelo, y tenían muy mala leche los hijos de puta. Me encantó.

Me gustó tanto que me compré y me leí la puta novela en la que se basaba la peli… craso error. La novela estaba entretenida, no es que fuera mala, pero se me hizo muy pesada. Divagaba mucho en las pajas mentales de Valek, a quien uno solo quiere ver muerto o en acción; por eso me prometí a mí mismo no volver a dejarme seducir por una película con la intención de leerme el libro en el que se base. Por supuesto, las secuelas me dejaron muy afectado, y que conste que para mí no suponía ningún prejuicio saber de antemano que Bon Jovi iba a ser el prota de la primera secuela; si yo le di una oportunidad a Bon Jovi cuando cantaba en mi juventud ‘Keep the Faith‘, pues ahora yo trataba de mantener la fe, pero fue en vano. Y ya no hablemos de la otra secuela, esa ni la llegué a ver.

Sin embargo volví a recuperar la fe en el cine de vampiros cuando vi ‘30 días de oscuridad‘; conocía los comics aunque no los había leído, así que vi la película sin ningún tipo de esperanzas ni de expectativas, aunque eso sí, la vi en la premiere mundial el 16 de Octubre de 2007 en el Teatro Chino de Hollywood. Un dato innecesario quizás, pero que me hizo ilusión, ya que fue además, donde conocí al mítico Sam Raimi, todo un encanto, quien producía semejante peliculón.

Esa brutalidad y ensañamiento entre humanos y vampiros y viceversa me encantó; había unas dosis de salvajismo y de realismo que hacía mucho tiempo que no se veían en una pantalla.

Qué gran alegría me produjo ver un film de semejante calidad y factura, y por supuesto me encargué de felicitar a todos y cada uno de los actores de la película con los que me fui encontrando esa noche durante la fiesta del estreno, o After-Party como se le suele llamar por allí.

Por qué me gusta la sangre en las películas y por qué me causa tanto humor cuando se supone que no debería ser así? Uno no debería reírse viendo una peli de terror, pero yo lo hago. Por eso quizás me gusta tanto la serie ‘True Blood‘, porque así me puedo reír con la sangre sin remordimiento de conciencia, sabiendo que de algún modo se mantiene un tono sarcástico y socarrón bajo tanta violencia, sangre, vampiros, hombres lobos, hadas, shape shifters, y tantas tetas… mmmmm… tetas…

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