RETRATO DE “JENNIE”: (WILLIAM DIETERLE, 1948)

El tiempo no existe. El amor sí. Sólo el amor.

¿Quién es Jennie? ¿Un fantasma, una necesidad, una fantasía?
En la película de Dieterle, que había pactado antes con el Diablo, con Max Reinhardt y Shakespeare, y peor aún, con David O. Selznick, [Por aquello de Jennifer Jones, (Jennie)], el tiempo ha dejado de existir y sólo queda belleza.

Los años pasan como minutos, Jennie crece y se hace (no tan) mayor, mientras el amor y la fascinación del artista sólo la pueden contemplar.

Joseph Cotten intenta pintar un retrato de una Jennie atemporal. Debe ser la niña, la mujer, la que tratará de rescatar en el acantilado junto al faro… Pero, ¿De verdad estamos pintando nosotros una Jennie que existe, vive, es mujer…?

Jennie existe como el tiempo: En breves movimientos sinfónicos al ritmo de Debussy; no como el amor de Cotten, que sabe desde un principio que va a ser eterno y melódico, Tiomkin.
Jeniffer Jones no es personaje, sino objeto: ES EL AMOR.

No hace falta ser un reputado físico para saber que el tiempo es una constante lineal; de otras magnitudes teóricas podríamos discutir, pero el pasado pasó, el presente acaba de sucederte y el futuro… Es como poco incierto. Llega la galerna.

Y si has querido, la imperfecta tormenta se llevará todo menos aquello que has querido. Que será, como mínimo, eterno.

Eso sí, no creo que los físicos tengan una breve fórmula para enmarcar la eternidad del deseo. Pero exactamente éso es de lo que siempre os he intentado hablar. De la magia.
Porque “Jennie” es una película como poco misteriosa, más aún, pura magia. ¿Qué puedo añadir, comentar, decir?
¿… Vedla? … Y disfrutad de esas imágenes gloriosas, rodadas como lienzos…

… Honestamente, esta última vez prefiero callarme. Si no la habéis visto, buscadla, (O no), al fin y al cabo para eso escribimos; comentad algo, (O no)… Pero lamentablemente todo lo que digamos siempre será desde este tiempo. Y de este mundo.

Porque sí, MAGIA. En sus diversas formas siempre os he hablado de la magia del cine. De la irrealidad, de la ensoñación…. De lo que puede o no ser verdad.

Y perdonadme si desaparezco un momento.
Quizá estuviera pintando el retrato de “Jennie”, y ahora tenga que salir corriendo a buscarla, porque esté huyendo…

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