La Senda Del Perdedor (“Louie”, 2010/2014, Louis C.K)

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Es ya una costumbre, en los Emmy de los últimos años, que “Louie” se cuele silenciosa acaparando 4 o 5 nominaciones; casi siempre llevándose algún galardón menor (Excepto en su primera temporada, donde Louis C.K se llevó el premio al mejor actor, quizá el más justo), y siendo ya una serie de culto entre los consumidores de comedia de todo el mundo.

Con una primera temporada genial pero titubeante (Ningún capítulo tenía ningún tipo de estructura ni duración concreta, tuvo un número de emisiones caótico y programaciones nunca fijas… De hecho, carecía incluso de una cabecera formal), el personaje de Louie, interpretado, dirigido y escrito por Louis C.K., se nos antojaba el reverso oscuro y desastroso de “Curb your enthusiasm” (“Larry David”), mostrándonos el lado sucio y pobre del mundillo artístico: Louie es un cómico neoyorquino interpretándose a sí mismo; genial y alegre en sus actuaciones de “Stand-up Comedy” (Siempre en el mismo tugurio), pero con una vida personal caótica, llegando a lo patético en sus relaciones sexuales/amorosas; padre de dos niñas rubias angelicales, hijas biológicas de su ex mujer negra (¿?), siempre al borde de la quiebra, siempre en ese punto donde los perdedores nos podemos identificar.

FX, que es una cadena que cuida y sabe lo que hace, parece darle carta blanca a C.K desde la segunda temporada [Con excepciones: Le impone una cabecera inicial (¡Horror!), y una duración exacta de 21 minutos por capítulo]; y no sabemos si a iniciativa de la propia cadena o de su protagonista/escritor/director (Que no olvidemos estaba “aprendiendo”, jugueteando con el medio televisivo), la serie evoluciona, manteniendo el humor negro desesperado, acabando casi cada capítulo con Louie llorando, luchando por educar a sus hijas ya disfuncionales a su tierna edad, enamorándose de imposibles que nunca acabará por conseguir del todo, con amistades del gremio en impagables cameos, y, aparentemente, desnudando su vida real: Como ya comentaba, las comparaciones con “Curb your enthusiasm” le han tenido que llover. Aunque no creo que a él le importe mucho.

Porque, en definitiva, Louis C.K. ha venido a hacernos reír. Es la vieja figura del payaso tonto (Y pobre como una rata), que se enfrenta cada día a las situaciones más rocambolescas de la vida; Expresando con rostro impertérrito lo que muchísimos actores nunca sabrán contar con innumerables muecas, heredero del gran Buster Keaton, y ahora coetáneo, en otro registro, del ya “televisivo” Stephen Rea (Que en “The Honourable Woman” nos resume la crisis de Oriente Medio dejando caer una galleta mojada en el té, y en “The Shadow Line” sólo necesita de unas gafas y un gorro para resultar aterrador).

Louie es la serie ”Louie”. Creo que sale en cada uno de sus planos. En sus dos últimas temporadas ha conseguido integrar, incluso, sendas y bellísimas historias de amor; con funestos resultados, obviamente: Malas elecciones. Adivinábamos desde el principio, siempre, que todo iba a acabar entre mal y terriblemente mal, pero cuando el tiempo y un par de capítulos nos daban la desoladora razón, a las once en punto de la noche, Louis C.K., el cómico, volvía escaleras abajo a su viejo antro de espectáculos para hacer a su reducido público reír a carcajadas. Simplemente contando la verdad. Su vida, su verdad. Sin censuras ni imposturas. Porque en este mundo no hay que rendir cuentas, ni pagar ningún precio, cuando lo que rige tu vida es la honestidad.

En el próximo capítulo: “Carnivàle”

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