She’s filled with secrets: El legado de Twin Peaks

Por @JuanmaRuizP

El 10 de junio de 1991, el agente del FBI Dale Cooper se miró al espejo por última vez en los televisores estadounidenses. Twin Peaks había terminado, cancelada por las bajas audiencias. La serie de David Lynch y Mark Frost dejaba a los espectadores huérfanos de una combinación inimitable entre lo cotidiano, lo misterioso, lo sobrenatural y lo onírico que los había acompañado durante más de un año. Pero la televisión, desde ese mismo momento, ya no volvería a ser la misma.

No tardaría mucho en hacerse patente hasta qué punto ‘Twin Peaks’ había cambiado el paisaje para siempre. El místico Cooper, en ese mundo donde los personajes de ficción siguen viviendo lejos de nuestra mirada, acabaría encontrando a la muy racional Clarice Starling, recién llegada de tratar con Hannibal Lecter. A partir de 1993, y haciéndose llamar ahora Fox Mulder y Dana Scully, ambos seguirían desentrañando misterios a caballo entre lo más sórdido del alma humana y el ámbito de lo sobrenatural. Pese a sus seudónimos, no fue difícil reconocer en Mulder y Scully a los agentes de ‘Twin Peaks’ y ‘El silencio de los corderos‘. Merece la pena señalar que David Duchovny (Mulder) ya había aparecido en la serie de Lynch interpretando a un agente.

Los años noventa vieron multiplicarse a los agentes federales, los sheriffs de pueblo y personajes similares resolviendo misteriosos crímenes en la pequeña pantalla. ‘Picket Fences‘ (1992), ‘Murder One‘ (1995), ‘Millennium’ (1996), y un sinfín de procedimentales heredarían la voluntad investigadora de ‘Twin Peaks’. Pero no solo en ese tipo de series se dejarían ver sus huellas: el que firma estas líneas no cree que los trapos sucios de ‘Mujeres desesperadas (2004) hubieran sido los mismos de no existir los oscuros secretos que rodeaban a la serrería Packard o a la familia Horne bajo la idílica fachada del pueblo (o barrio) perfecto.

Pero, no queremos repasar aquí todas las influencias puntuales que ha dado la serie, porque serían inabarcables. Por supuesto, guiños como los de ‘Los Simpson’ u homenajes (quizá inintencionados, pero más que evidentes) como el magnífico episodio ‘Restless’ de ‘Buffy, cazavampiros’ son imprescindibles, pero más allá de todo ello hay un puñado de series por las que se puede trazar la historia de la televisión hasta nuestros días con el ADN de ‘Twin Peaks’ como elemento común a todas ellas. ‘Expediente-X, como hemos visto, sería la primera, y de ella surgirían cientos de ramificaciones. La siguiente, ya lo dijo Miss Malemort aquí , sería un animal completamente distinto, pero no menos fascinante: el ‘Carnivàle’ de Daniel Knauf heredaba las ideas metafísicas y el componente sobrenatural y onírico, además de la fascinante e inquietante figura de Michael Anderson, el enano que asediaba en los sueños a Cooper. Sobre ella no nos extenderemos más, porque sería redundar sobre lo que ya está inmejorablemente expuesto en el mencionado artículo.

Pero efectivamente, y con los hijos de ‘Expediente-X’ (y, por tanto, nietos de ‘Twin Peaks’) ya sueltos por el mundo, como bien pudieran ser todas las encarnaciones de ‘CSI‘, la parte de investigación procedimental estaba más que cubierta en las pantallas. Los huérfanos de ‘Twin Peaks’ buscábamos algo más que sus imitadoras no habían conseguido reproducir, y como ‘Carnivàle vino a demostrar, lo que faltaba no era tanto lo sobrenatural como lo inexplicable. Lynch nos había ofrecido un juego de muñecas rusas donde cada misterio era el corazón de otro aún mayor, y donde un simple asesinato escondía una lucha entre el bien y el mal por el corazón del alma humana. El siguiente en comprenderlo sería J. J. Abrams, y eso fue lo que convirtió a ‘Perdidos (independientemente de su controvertido final) en un nuevo hito de la televisión.

Con el final de ‘Perdidos (¿ya ha pasado tanto tiempo?) nos hemos vuelto a quedar, por el momento, sin una serie que tome el relevo. El mismo Abrams y la excelente ‘Fringe‘ llevaron con orgullo su herencia, haciendo no pocas referencias a personajes y situaciones de la obra de Lynch y Frost; y Carlton Cuse, por su parte, también ha reconocido su deuda en la sugerente y perturbadora ‘Motel Bates‘, pero ninguna de ellas ha llegado a enamorarnos como sus predecesoras. Estamos esperando a la siguiente. Y ahora nos dicen que quizá, en 2016, sea la propia ‘Twin Peaks’ quien se convierta en su propia mejor heredera. Soñemos.

Let’s rock!

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