Se acabó la paciencia (Relatos salvajes, 2014. Damian Szifron)

Por @henarconh

Hasta el Santo Job se habría levantado en armas. Nos toman el pelo, nos engañan, delinquen mirándonos a los ojos. Otros encubren, mienten para no ser salpicados, tiran la piedra y esconden la mano: Tanto tienes, tanto vales. Entre delincuentes y cobardes no damos a basto. Cualquier ser humano con algo vivo dentro del pecho arde ante tal situación. Mantener la calma empieza a ser una utopía. Nuestros instintos más animales se apoderan de cada uno de nosotros: La rabia nos provoca fiebre, vemos muertes mientras dormimos pero no son precisamente pesadillas. Queremos venganza para que cesen los sentimientos de traición y odio.

Relatos Salvajes’ es una coproducción hispano-argentina dirigida por Damian Szifron que, a través de un reparto formado por toda una generación de grandes actores argentinos como Ricardon Darín, Leonardo Sbaraglia o Dario Grandinetti entre otros, nos concede 6 trágicas historias sobre la ira y una patética sociedad que ha rebosado los límites de la paciencia del más resignado.

Necesito darle las gracias a Damian Szifron. Estos 6 cortometrajes, sin hilo argumental en común pero sí con ese desquiciamiento general como telón de fondo, me revelan que estoy equivocada cuando cada día grito viendo el telediario: “¡Ésto sólo pasa en España!”. ¡Resulta que no! ¡El mamarrachismo se ha viralizado a lo largo y ancho de todo el primer mundo! No es que me consuele pero me siento un poco menos gilipollas. Últimamente los mejores argumentos para posibles films están en los telediarios. Guionistas del mundo: ¡Dejen de leer y escribir las vidas de personajes de Marvel. Paséense por los noticieros para atraer a las musas!

Lo triste no es que en la misma media hora del mismo día me resuman el estado del caso de Teresa y el ébola, las tarjetas negras, el paradero del pequeño Nicolás y la defensa de su amiga “La pechotes”; la gran tragedia es que muchos empiezan a declararse “fans” de Nicolás, de asegurar que tendrá un gran futuro en una buena empresa patria. Justificamos a los delincuentes porque nos hemos acostumbrado a convivir con ellos. La estafa a gran escala nos parece una heroicidad, la estafa a pequeña escala nos parece normal: ¿Quién no se ha llevado folios/bolígrafos/cuadernos de su oficina? Este país está podrido desde la base.

Como dicen en Network, quiero que os levantéis de vuestras sillas, vayáis a la ventana y gritéis: ¡Estoy furioso y no pienso aguantarlo más! Este es el punto de partida de los protagonistas de cada una de las seis historias que conforman ‘Relatos Salvajes’, inspirada en la serie de Spielberg ‘Cuentos asombrosos’. Un joven desencantado, dos locos al volante, una cocinera psicótica, un técnico de explosivos, un marido roto y una novia cornuda teñirán su pantalla de rojo. El desencanto llama a la ira y la ira llama a la sangre. Todos ellos parecen tener por lema de vida la famosa frase de Walter Scott: La venganza es el manjar más sabroso condimentado en el infierno. No falta el humor negro y corrosivo para aliviar tensiones entre tanta desavenencia.

‘Relatos salvajes’ tiene personajes obsesivos como los de las películas de Almodóvar (quien produce parte de la película junto a su hermano Agustín), un escenario a caballo entre el humor irritable de Berlanga y la realidad cruda de Buñuel, ajustes de cuentas sangrientos como en las películas de Park Chan-Wook, un excelente reparto y una magnífica realización.

“Así está el país, todos quieren que alguien le de su merecido a estos personajes pero nadie se atreve a mover un dedo” dice el personaje de Rita Cortese.

Vayan a verla y busquen consuelo. Nos merecemos perder el control.

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