Consejeros matrimoniales – Agents of Shield

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Por Juanma Ruiz

Yo también estuve a punto de abandonar. A duras penas me mantuve fiel a mi cita semanal durante los primeros episodios de ‘Agents of SHIELD. No me malinterpreten, el capítulo piloto tenía algunos diálogos brillantes, y la química entre los personajes mostraba posibilidades. Además, estaba Coulson. Pero a medida que pasaban las semanas, las tramas eran farragosas, apenas había uno o dos destellos de ingenio en boca de los personajes y la prometida química no terminaba de producir una reacción en la probeta. Había muchas series interesantes en el momento, y servidor aún no le ha hincado el diente a algunos must como ‘The Wire o ‘Los Soprano, así que tres o cuatro veces acaricié la idea de mandar a SHIELD al fondo a la derecha del imperio Shi’ar. Solo la inercia me hacía darle otra oportunidad, pero la paciencia se me estaba agotando.

Y, entonces, dos palabras:

“Hail, Hydra.”

A la altura del episodio 16 de la primera temporada (“End of the Beginning”), un golpe de timón enderezó el rumbo de una serie desnortada y a la deriva, y como si fueran conscientes de ello, el siguiente capítulo acabó de confirmar el renacimiento bajo el providencial título de “Turn, Turn, Turn”. Por un lado, los sucesos de ‘Capitán América: el Soldado de Invierno se filtraron en la serie, que comparte su realidad con (y siente las repercusiones de) todo el universo Marvel cinematográfico. La película le prestaba a su hermana menor un enemigo claro, un antagonista al que enfrentarse sin ir dando tumbos de un capítulo para otro. Pero no es sólo eso.

Si uno quisiera pensar mal, no dudaría en suponer que ante el bajón de audiencia y las malas críticas, en Marvel llamaron a Joss Whedon, que ejercía de productor ejecutivo “muy de lejos” en la serie, y le pidieron que por favor arreglara el desaguisado. Las desavenencias entre los chicos de Coulson y el público eran cada vez más evidentes, y parecía que solo un milagro podía evitar el divorcio (léase “cancelación”). Es fácil imaginar a Whedon sacando un boli rojo y repasando los guiones, añadiendo sabor a los diálogos, inventando chistes a vuelapluma y dándole sustancia, carne y verdad a sus personajes. Desplegando todo un Kamasutra de recursos de guión y ejercicios amatorios audiovisuales. Cuánto hay de verdad en esta teoría no lo sabemos, pero sea como sea el resultado es claro: SHIELD se ve ahora como se veía ‘Buffy, cazavampiros en sus mejores temporadas, como las secuencias más emocionantes de ‘Los Vengadores, igual que los momentos más inteligentes de aquel primer ‘Toy Story o de ‘La cabaña en el bosque. SHIELD es ya puro Whedon.

Ahora, casi una temporada entera después de aquella crisis matrimonial, ‘Agents of SHIELD’ es la cita imprescindible de la semana, y el que firma estas líneas espera cada entrega como quien se pone un clavel en la solapa, se riega con su mejor perfume y se planta en la puerta del teatro mirando el reloj cada cinco minutos, y mira con ilusión cada taxi que se detiene. “¿Es ya la hora? ¿Queda mucho?” Cariño, hemos recuperado la magia.