‘Birdman’: Alejandro González Iñárritu o la inesperada virtud de la ironía

El mundo del espectáculo siempre ha sido un universo muy duro y cainita, de egos y envidias de tamaño natural, de grandes ascensos, grandes caídas y ocasionales redenciones. La historia está plagada de casos de gente que un día apareció de la nada para encandilar al público y desapareció con la misma velocidad después de que la fascinación por su persona se fuera disipando y la atención se concentrara en otros que venían a ocupar su puesto. Uno de esos casos es el de Michael Keaton, actor que logró la fama a mediados/finales de los 80 y principios de los 90 de la mano de Tim Burton, quien le hizo protagonizar algunas de sus películas más celebradas, como es el caso de ‘Bitelchús‘, ‘Batman‘ y ‘Batman vuelve‘. Durante los 90, Keaton mantuvo cierta presencia en el candelero por sus intervenciones en comedias como ‘Mis dobles, mi mujer y yo‘ de Harold Ramis y películas de directores de culto como la ‘Jackie Brown‘ de Tarantino, pero su estrella se fue apagando poco a poco, participando en filmes cada vez menos conocidos.

michael keaton

Llegaron otros actores para hacer del hombre murciélago y la figura de Keaton empezó a ser un recuerdo nostálgico para aquellos que han defendido que las películas de Burton eran mejores que las que vinieron después. Lo último que habíamos visto de Keaton era su papel de villano en el reciente remake de ‘Robocop‘, un rol tan de malo de opereta que podríamos pensar que Keaton se quedaba ya para estrella invitada de películas y series, hasta que se cruzó un mexicano en su camino.

Alejandro_González_Iñárritu

Ese mexicano no es otro que Alejandro González Iñárritu, un director que en cierto modo estaba pasando por una situación similar a la de Keaton. Tras debutar a lo grande en su país natal con ‘Amores perros‘ había pasado a trabajar con estrellas de Hollywood en ‘21 gramos‘ y ‘Babel‘, todas ellas dramas intensos sobre la crueldad y el sentido trágico de la vida que le depararon grandes elogios. Tras ‘Babel’ rompió relaciones con su guionista habitual, Guillermo Arriaga y recibió más palos que parabienes con su siguiente filme, ‘Biutiful‘, donde muchos le reprocharon que ya empezaba a hacerse repetitiva y casi autoparódica su fórmula de dramón coral de gente marcada por la desgracia. Iñárritu corría el riesgo de convertirse en uno de esos directores primeramente endiosados y luego masacrados por la crítica, hasta que ha dado con una historia que le ha alejado un poco de sus coordenadas habituales y que le ha reconciliado con aquellos que ya empezaban a verle estancado y empezando su decadencia. Esa historia que le ha unido con Michael Keaton y que se llama Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)‘.

poster birdman

En un último intento por recuperar la dignidad profesional, Riggan Thompson decide dirigir y protagonizar en Broadway una adaptación teatral del relato ‘De qué hablamos cuando hablamos de amor’, de Raymond Carver. Un empeño en el que cuenta con la ayuda de su hija (Emma Stone), recién salida de rehabilitación, un productor amigo (Zach Galifianakis) y un reparto encabezado por una estrella (Edward Norton) y su pareja, una debutante en el teatro (Naomi Watts). La producción se va topando con todo tipo de obstáculos y a Thompson, que en sus momentos más críticos llega a imaginar que tiene superpoderes para vencer las dificultades, se le aparece Birdman, el personaje que le hizo famoso en el cine.

foto 3 birdman

La elección de Keaton para interpretar a un actor que fue superhéroe y que se encuentra en horas bajas, tratando de demostrar su talento, no podía ser más acertada. Iñárritu sabe que buena parte del público conoce la peripecia de Keaton y eso ayuda a meterse en la historia, que parece hablar de la propia carrera del actor. El Riggan Thompson que encarna trata de sacar adelante una obra de teatro basada en un texto prestigioso que pruebe que puede defenderse en registros más ambiciosos que los del cine de superhéroes, aunque su voz interior, el superhéroe que le hizo famoso, crea lo contrario. Esa lucha entre lo que quiere ser y lo que realmente es le ocasionará no pocos disgustos y una percepción de la realidad cada vez más distorsionada, al tiempo que evidencia su incapacidad para ocuparse debidamente de los que tiene más cerca.

birdman_clip_pulls_051514-LUT.00070587.tif

El juego metaficcional no se limita a Michael Keaton y también salpica a otros intérpretes como Edward Norton, quien interpreta a un actor del Método tan talentoso como problemático, un sosias del Norton real, conocido en el mundillo por su inmersión en los papeles a los que da vida y sus broncas con directores y productores por los acabados de las películas. Una ironía anclada en la realidad que se desarrolla a lo largo de todo el metraje, en el que vemos a actores inseguros, un público vulgar que solo busca la satisfacción inmediata y una crítica que califica las obras sin necesidad de verlas, únicamente por la simpatía que le generen los que participan en ella. Todo ello rodado en forma de un falso plano secuencia en el que suena constantemente una música de batería que nos ilustra el grado de intensidad emocional de su protagonista, un Don Quijote que no entiende el mundo en el que vive y que sueña con otro, en el que pueda sentirse más querido.

foto 5birdman

Se ha vendido ‘Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)’ como una comedia y ciertamente tiene algunos momentos humorísticos, pero creo que no deja de ser un drama existencial con ciertos instantes de alivio. En el fondo, Iñárritu no se ha alejado tanto de sus anteriores películas, pues aquí también hay una historia coral en la que se habla de gente golpeada por la vida, que se debate entre lo que es y lo que querría ser. Ha cambiado la forma de rodarla, sustituyendo los saltos temporales por una linealidad ininterrumpida, intercalando golpes de humor y sátira, pero mantiene la intensidad de sus otros dramas. Porque Riggan Thompson puede parecernos gracioso en su patetismo, pero no deja de ser un hombre al límite, capaz de suicidarse o de matar a alguien, un hombre que nos hace sentir pena por ver a donde ha llegado.

foto 6 birdman

A ese Riggan Thompson le aporta un montón de matices un espléndido Michael Keaton, que también muestra que es algo más que un icono pop del pasado en la interpretación más esforzada de su carrera. Keaton es la cabeza visible de un reparto que cumple a la perfección, con menciones especiales para Edward Norton y una Emma Stone que también se sobrepone a un pasado en el cine de superhéroes y evidencia que es mucho mejor actriz de lo que han dejado ver las flojitas cintas de Spiderman en las que ha participado.

foto 7 birdman

‘Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)’, con su narrativa incansable, construida en un plano secuencia de dos horas de duración y pespunteada por una banda sonora tan machacona como el estado mental de su protagonista, es fiel a los intereses creativos de su director y menos rompedora con su pasado fílmico de lo que puede parecer a simple vista. No obstante, los cambios formales y un mayor uso de la ironía le han sentado bastante bien y creo que Iñárritu consigue aquí su mejor trabajo hasta la fecha, culminado con un poético final alejado del tremendismo de otras de sus obras.

foto 8 birdman