‘Blackhat. Amenaza en la red’: Michael Mann y los géneros cinematográficos

El cine es un arte en el que en sus poco más de cien años de historia han destacado sobre todo directores con una visión especial, realizadores con una personalidad muy concreta y unos intereses muy particulares que han repetido película tras película, con una forma muy reconocible de afrontar cualquier historia, ganándose fans entregados y algunos críticos acérrimos. Entre esos muchos directores se encuentra uno que ha hecho gala de un cine eminentemente masculino, protagonizado por hombres dentro y fuera de la ley que han tenido en común un férreo sistema de valores que cumplir a toda costa. Unos hombres enclavados en unas historias de corte realista pasado por la fisicidad de la creación cinematográfica, con una cámara inquieta, preocupada por subrayar sus acciones y emociones. Me estoy refiriendo a Michael Mann.

Tras estudiar cine en Gran Bretaña, el estadounidense Michael Mann empezó haciendo sus pinitos audiovisuales en el mundo de la televisión en los años 70, donde tuvo la oportunidad de escribir guiones para series como ‘Starsky y Hutch’. Debutó en el cine en los 80, con los thrillers ‘Ladrón’, ‘La fortaleza’, ‘Hunter’ (primera aproximación al personaje de Hannibal Lecter que después haría famoso Anthony Hopkins) y ‘Corrupción en Los Ángeles’ y en esa misma década Mann produjo ‘Corrupción en Miami’, una serie que es uno de los referentes culturales ochenteros por excelencia. Ya en los 90 se pasó al cine de estudio con ‘El último mohicano’ y comenzó su época dorada, encadenando entre 1995 y 2004 sus mejores trabajos con ‘Heat’ (auto-remake de ‘Corrupción en Los Angeles’, que dirigiera en 1989), ‘El dilema’, ‘Ali’ y ‘Collateral’, espléndidos largometrajes en los que dejó un puñado de momentos memorables.

En 2006 Mann llevó a la gran pantalla ‘Corrupción en Miami’, adaptación de su mítica serie con la que muchos se frotaron las manos antes de verla y que causó grandes decepciones una vez vista, con una trama con poca chicha y unos personajes carentes del carisma de los originales televisivos. En 2009 hizo con ‘Enemigos públicos’ una incursión en el cine de época sin renunciar a su estética contemporánea de cámara en mano y vídeo digital para retratar la vida de un grupo de delincuentes de los años 30, en una interesante mezcla que le hizo recuperar buenas sensaciones. Quiso regresar al medio televisivo que le vio nacer con la serie ‘Luck’, que no tuvo la suerte que prometía su título, siendo cancelada a los pocos episodios y ahora Mann ha vuelto al cine con ‘Blackhat. Amenaza en la red’, una historia ambientada en el mundo del terrorismo cibernético.

Varios agentes norteamericanos y chinos, con ayuda de un convicto liberado (Chris Hemsworth), se unen para detener a un misterioso hacker. Una fuerte amenaza informática está poniendo en riesgo las vidas y el futuro de la población; delitos informáticos de alto nivel para los que deberán recurrir a sus mejores agentes de campo si quieren llegar a tiempo para evitar lo peor.

Hay quienes le han reprochado a Michael Mann que su cine ha sido en muchas ocasiones serie B rodado con presupuesto y pretensiones de primera fila, con tramas muy esenciales plasmadas como si fueran desafíos para el género humano y lo cierto es que tienen su parte de razón. Si uno repasa las películas de Mann se encontrará con un estilo visual y una ambición narrativa de lo mejorcito que se puede ver en una película de Hollywood (no en vano Stanley Kubrick es uno de los directores más admirados por Mann), algo que en varias ocasiones ha estado por encima de la historia en sí misma y que ha quedado muy claro en sus filmes menos logrados. Y esa sensación es la que queda cuando se ve ‘Blackhat. Amenaza en la red’, donde el guión está a años luz de la puesta en escena.

El que quiera ver los ingredientes habituales en el cine del director sin duda los encontrará, pues tenemos la habitual cámara en mano (que tantos otros han copiado en los últimos años) siguiendo a unos protagonistas decididos a luchar contra quien sea para lograr sus objetivos, hay una relación de hermandad masculina entre dos personajes a ambos bandos de la ley y una relación amorosa que puede ser redentora para el personaje más escorado al lado oscuro, pero lo que pinta bien sobre el papel no acaba de estar rematado en el producto final. Pocas veces llegamos a experimentar lo que nos quiere transmitir en esa relación a tres bandas entre el pirata informático, su antiguo compañero de estudios y la hermana de éste, con una historia amorosa que parece desarrollada casi por obligación y con una trama de espionaje cibernético que acaba diluyendo su interés en tecnicismos, mientras tiene lugar una sucesión de acontecimientos que se dejan ver pero que no capturan especialmente el interés de uno. Todo ello ambientado en varios emplazamientos de Hong Kong, Malasia y Yakarta que nos hacen sentir como en una producción de James Bond o de su hermano bastardo, Jason Bourne.

Lo que más se acaba apreciando de esta película es la habitual pericia visual de Mann, con momentos de acción y tiroteos marca de la casa donde el director se lo pasa en grande, tratando de compensar la tibieza de un guión y unos actores que no consiguen enganchar al espectador. Chris Hemsworth, a pesar de alguna frase chulesca y de llevar siempre desabrochados los primeros botones de la camisa, no da la talla como ese hombre al margen de la ley que únicamente se rige por su idea de justicia y tampoco resultan especialmente memorables los intérpretes de origen chino Leehom Wang y Wei Tang (vistos en ‘Deseo, peligro’) como sus compañeros de aventura. Tan solo Viola Davis aporta algo de presencia en su rol secundario de agente del FBI que tiene también un interés personal en la captura de los ciberterroristas. Que la película haya tenido hasta cuatro montadores y cuatro compositores musicales diferentes nos da una idea de la indefinición en la que se ve sumida.

Así pues, ‘Blackhat. Amenaza en la red’ es una película que nos habla del mundo de hoy día, un mundo donde lo digital tiene una importancia cada vez mayor y nuestra sociedad se puede ver colapsada por las decisiones de una serie de piratas informáticos maliciosos (los “blackhat” del título). Podría haber sido una referencia en las películas sobre Internet, como ‘Heat’ lo fue en el cine de atracadores, ‘El dilema’ en el cine periodístico o ‘Collateral’ en el thriller contemporáneo, pero se queda a medio camino en casi todo, quedando un producto final visible pero lejos de ser memorable.