1ª jornada en la Berlinale 2015 – ‘Nadie quiere la noche’, lo último de Isabel Coixet

Flashes, ipads y metros de alfombra roja adornan Berlín: Hoy ha comenzado la 65 edición de la Berlinale. La metrópoli recibe a estrellas de cine internacionales, a jóvenes promesas con la ilusión de encontrar distribuidor o financiación para su próximo proyecto,  a periodistas de diversas lenguas y a los residentes que demuestran con largas colas en las taquillas que están orgullosos y encantados con su festival.

A las 9 y media de la mañana se abren las salas de cine que proyectarán tanto las películas que concursan en la sección oficial como las que conforman el resto de las secciones: Clásicos, talentos, cine culinario, cine indígena, cortometrajes y pases especiales entre otras.

The days run away like wild horses over the hills‘ inaugura los pases de prensa en el CinemaXX 6. De la vida de una mujer no debemos crearnos muchas expectativas. Maquillarse, cotillear con las amigas y procrear parece ser lo mejor a lo que podemos aspirar. Así lo refleja el director Marcin Malaszczak en este documental experimental en 4/3 que alterna el blanco y negro con el color y que termina meciendo al espectador entre las arrugas de la piel marchita de algunas de las féminas que aparecen en el último tercio del film.

Varias mujeres desfilan ante la pantalla para mostrar lo que sería el devenir de los años en cualquiera de ellas. Desde una inocente niña filmada mientras celebran un cumpleaños, pasando por la madre que trata de enseñarle que es la dignidad a su hija de dos años, a las ancianas que esperan pacientes el final. Más allá de que el ritmo del documental brilla por su ausencia, comprenderán que como mujer me duela una visión tan plana y decrépita de nuestra existencia. Quizá la treintena me mantenga optimista, los puntos de giro vitales que quiero experimentar los busco yo y no están definidos de antemano por la tradición misógina. Hombres del mundo: dejen de vernos como elementos paritorios, ayuden un poco a la evolución de su cerebro, edúquense en la igualdad.

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Fotograma de “The days run away like wild horses over the hills”


Una de las visitas más esperadas era la de Juliette Binoche que junto a la directora Isabel Coixet han atendido esta misma mañana a la prensa. Se encuentran en Berlín para presentar su trabajo en conjunto y, teniendo en cuenta los suspiros, quejas y algún que otro abucheo escuchado en la sala, ciertamente, ‘Nadie quiere la noche‘.

En este drama épico, Juliette Binoche y Rinko Kikuchi interpretan a la mujer y a la amante del explorador del Ártico Robert Peary. Lo que podía haber resultado un retrato doloroso del desengaño e, incluso, del síndrome de Estocolmo, acaba siendo una encadenación de llantos histriónicos, gestos de rubor exagerados, panorámicas del ártico y frases lapidarias.

Juliette Binoche parte en busca de su marido sin importar las condiciones térmicas extremas del territorio y vestida de etiqueta. La mujer dura y decidida que se presenta en los primeros 15 minutos se esfuma. Ahora asistimos al espectáculo de una desquiciada que llora simulando a las actrices de teatro del más rancio Hollywood, esas que se ponían la mano en la frente y se dejaban caer de espaldas sobre la cama mientras se limpiaban las lágrimas en las camisas del marido. Un espectáculo decepcionante para los entregados a la directora catalana y que confiábamos en que ‘Another me‘ sólo hubiera sido un mal sueño.

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“Nadie quiere la noche”

Con la noche ha llegado la apuesta más atractiva del día. ‘Sangue azul’ es una película del director Liria Ferreira. De temática y espíritu similar a la reciente ‘La danza de la realidad‘ de Alejandro Jodorowsky, el director brasileño narra en forma de fábula la vida de los integrantes de un circo ambulante. Al parecer, no sólo el viento del levante transtorna a quien escucha su silbido, esta isla actúa como afrodisiaco en sus habitantes. Del blanco y negro inicial, que se utiliza mientras el circo se instala en esta misteriosa tierra; se pasa al color, el sexo y a la culpabilidad de dos hermanos que se atraen de una manera más intensa que la fraternal.

Henar Álvarez

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Fotograma de ‘Sangue azul’

Aportar algo novedoso sobre la figura de Jesucristo en cualquiera de sus aspectos resulta casi imposible a estas alturas. A pesar de ello, en ‘Histoire de Judas (‘Story of Judas’, Rabah Ameur-Zaïmeche, 2015) se representa una colección de sus momentos más icónicos usando como punto de partida su relación de amistad con un hombre que habitualmente se muestra como pieza fundamental del proceso que llevó a su crucifixión. Aquí Judas es un hombre corriente cuya conciencia y corazón han sido trastocados por su maestro y acaba siendo víctima de sus propias debilidades. Todos conocemos la trascendencia cultural, política, histórica y religiosa de este personaje y la película acertadamente lo deja a un lado, centrándose en su influencia directa a nivel humano con sus semejantes y no tanto en su faceta divina. El film contiene momentos de gran intensidad dramática con una puesta en escena naturalista, que logran transmitir con la energía y credibilidad necesarias el discurso del Mesias en toda su dimensión, sin necesidad de ningún tipo de florituras ni adoctrinamiento innecesario al espectador.

Madurar es empezar a vivir en un mundo de adultos con responsabilidades. También es conocerse mejor a uno mismo, descubrir la sexualidad, ser honesto en las relaciones con nuestros seres queridos. ‘Beira-mar (‘Seahorse’, Filipe Matzembacher y Marcio Reolon, 2015) nos cuenta una historia mil veces contada. Dos amigos que pasan unos días en la casa de la playa de uno de ellos donde los recuerdos de familia se mezclan con el dolor provocado por la muerte de un abuelo y asuntos pendientes con padres, familiares lejanos y amistades íntimas. La búsqueda de las raíces y de la propia identidad, traumas sin superar del pasado y secretos a voces que se guardan entre amigos y generaciones, se muestran utilizando como hilo conductor la relación de amistad de los chavales protagonistas. El resultado es un film sencillo, sin pretensiones y con un tono amable que sabe bien aprovechar los pocos elementos con los que cuenta. No marcará a ninguna generación pero es fácil que todas se puedan ver reflejadas en ella.

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‘Beira-mar’

Entre la pobreza y la falta de oportunidades suelen surgir personajes e historias interesantes. No es fácil encontrar sin embargo obras en las que se muestre en toda su crudeza las consecuencias de vivir en una situación límite sin salida a la vista. La protagonista de ‘Nefesim kesilene kadar’ (‘Until I Lose My Breath’, Emine Emel Balcı, 2015) ha tenido que superar la ausencia de su madre. Ahora trabaja en una fábrica textil explotada por un sueldo miserable mientras tiene que aguantar el maltrato del marido de su hermana y las constantes promesas incumplidas de un padre con el que quiera estar, pero que es incapaz de dejar su estilo de vida por establecerse y vivir en familia. Su retrato es el de alguien que hace planes y tiene fe en las personas, pero se encuentra sin saberlo en un agujero del que es imposible salir. Ya sea por la falta de escrúpulos de quienes la rodean o por la propia situación social de una mujer en una sociedad que da pocas opciones para tener su propia voz entre hombres que deciden por ellas. La vida a veces nos obliga a hacer muchas cosas para que nada cambie y sea al mismo tiempo lo mejor que nos pueda ocurrir.

Ramón Rey