Knights of cups – El último trabajo de Terrence Malick en la Berlinale

Por Henar Álvarez

A pesar de haber confirmado su asistencia al festival, Terrence Malick no ha presentado a la prensa Knight of cups‘. “¿De qué va la película?” es la primera pregunta que se le ha formulado a Christian Bale y Natalie Portman. Su respuesta ha sido tan clara como la pregunta: “Terrence nunca nos lo dijo”. Veamos si podemos aclarar algo.

image

“- ¿Estás solo? – Por supuesto.”

A la industria cinematográfica se la denomina con frecuencia la fábrica de sueños. Aunque ésto se relaciona con el hecho de que el espectador olvida sus problemas durante el tiempo que pasa frente a la pantalla o que pueda imaginarse viviendo otras vidas, el cine es una fábrica de sueños para aquellos que consiguen vivir delante de los focos o detrás en la primera fila. Eso sí que es una vida de ensueño. Hollywood es un producto prefabricado, una ciudad levantada de la nada sobre “un plástico buenísimo“, que diría Almodóvar. Es un lugar sórdido, pero soleado, en el que las mujeres se pasean en minifalda, con extensiones, pestañas y uñas postizas, tres kilos de maquillaje y la esperanza de que un director de renombre se fije en ellas y les susurre al oído: “Nena, ¿Quieres ser una estrella?”. En Hollywood hasta los maniquíes están siliconados, si no estuviera en Berlín os adjuntaría varias de las fotografías que tomé en el Paseo de la fama hace dos veranos. Maniquíes de tetas operadas, el colmo de la vulgaridad. En ese imperio del glamour de bisutería, si no tienes nada estás muerto. Imogen Poots pasea con una flor en la mano hasta que encuentra un vagabundo durmiendo y la deposita a sus pies.

Rick (Christian Bale) lo tiene todo. La hebilla de su cinturón de firma brilla entre tanta mierda. No habla. Sólo observa. “¿Qué esperas de estar vivo?” Tampoco contesta. A pesar de su evidente melancolía no muestra ninguna intención de abandonar esa vida que le hace tan infeliz. Estas películas que parecen intentar vendernos que el dinero no da la felicidad, deberían cambiar de estategia. Disculpen que me ponga como ejemplo, pero si algo me desagrada no lo tomo. Algo tendrán la fama, las drogas y la ropa cara que quien lo posee se aferra a ello aunque tenga que arrollar a su propia madre.

El personaje de Rick está íntimamente ligado al archiconocido, y venerado en esta página, Jep Gambardella. ‘Knights of cups’ es la visión onírica que tiene Terrence Malick de la fama y el dinero. La culpabilidad y la moral cristiana es lo que diferencia el fondo de esta película con el de ‘La gran belleza‘ de Paolo Sorrentino. Mientras Rick no encuentra la forma de liberarse de sus bienes para llevar una vida común, Gambardella mira a la propia Roma por encima del hombro.  De cumplir sueños va la cosa, y el americano consiste en tener una familia, una casa con un jardín, un perro y un trabajo que permita alimentar y vestir todas las bocas que viven bajo el mismo techo; el europeo busca la fama a través de una profesión liberal y la familia queda relegada a un tercer o cuarto plano. Rick no tendría remordimientos si hubiera nacido en Europa. ¿Será este personaje un alter ego del propio Malick? Me pregunto cual será ese matiz que convierte a un millonario en arrogante o, por el contrario, le hace sentir culpable e impide disfrutar de su posición.

“Aquí nadie está en su hogar”

Dicen que mudarse al extranjero sin dinero es una de las peores experiencias por las que puede pasar un ser humano, más que nada porque un mal giro del destino podría dejarte durmiendo en la calle. Por supuesto, tambien podrías conseguir los objetivos con los que partiste y convertirte en el orgullo de la familia. Muy discretamente, Malick muestra la realidad tan dispar de los inmigrantes en Los Ángeles.

En el Downtown, la policía vigila un barrio con cientos de vagabundos, la inmensa mayoría de raza negra, hacinados como animales. Ningún turista camina por esas calles, pero muchos curiosos bajan las ventanillas de los coches para ver como intercambian ropa que transportan en carros de supermercado, juegan a las cartas o se toman unas latas de cerveza mirando la vida pasar. Cientos. Allí la basura se esconde debajo de la alfombra para que parezca que todo está limpio. Tan limpio como la vajilla en la que se bebe whisky caro o los cds en los que se pinta cocaína en las fiestas de famosos y gente guapa sin profesión. ¿Será casualidad qué sea Antonio Banderas quien anima a los asistentes? ¿Qué Freida Pinto acapare la atención de Christian Bale?

image

“No sonrías. Si lo haces, hazlo como una puta”

Repelemos la pobreza como si fuera una enfermedad mortal. Rick parece asumir que su ambición ha pulveriado su intención de formar un hogar o de tener alguien que le ame de verdad. Quizá por eso la striper con la que decide escapar unas horas lleva unos pendientes de aro con la palabra “LOVE” en el interior. ¿Paga por entretenimiento o paga por un cariño que no sabe si alguna vez tendrá? Vivir en el epicentro del lujo impide discernir el interés de la emoción real.

“¿Qué quieres? Si no hablas tú por ti, hablaré yo por mi: Quiero hacerme rico.”

Si pudiese escoger me gustaría calzarme los zapatos de todas las situaciones vitales extremas que existan. No me importaría experimentar la más absoluta pobreza ni por supuesto la riqueza. Querría saber que siente un asesino y una monja, un poeta y un químico, la fealdad y la belleza extrema, un director aclamado y otro abucheado en un festival de renombre. Me gustaría tener un refugio al que poder acudir cada vez que considerara que la experiencia de una de estas vidas hubiera sido suficiente y escoger una nueva para empezar otra vez.

“¿Tienes miedo?”

Sólo espero que el día que sea realmente libre no tenga que pedir perdón.