6ª jornada en la Berlinale 2015

UnderElectricClouds

‘Pod electricheskimi oblakami’ (‘Under Electric Clouds’)

Qué mejor manera de empezar un nuevo día de la Berlinale que con 138 min de paisajes helados acordes a las temperaturas de la ciudad a la que ya a estas alturas nos hemos aclimatado. ‘Pod electricheskimi oblakami‘ (‘Under Electric Clouds’, Alexey German Jr., 2015) dibuja a través de siete episodios con multitud de personajes una panorámica retrospectiva de la historia reciente y el estado actual de Rusia desde la perspectiva de un futuro muy próximo. La transformación política y económica, sus problemas sociales, la falta de memoria histórica o la crisis de valores son tratados con toques de humor negro y elementos surrealistas. Todo enmarcado en una narrativa circular que obliga al espectador a encajar las piezas de un gigantesco rompecabezas con una fotografía soberbia y una puesta en escena digna de ‘Fando y Lis’ (Alejandro Jodorowsky, 1968) que convierten cualquier paisaje en un realista escenario postapocalíptico.

Parece que este no es el año de los directores alemanes consagrados. Tras el fiasco de Herzog, ‘Every Thing Will Be Fine‘ (Wim Wenders, 2015) ha supuesto otra gran decepción. Ambos con James Franco en su reparto. ¿Casualidad? No lo creo. Un accidente de automóvil de un escritor buscando la inspiración en su retiro creativo tiene consecuencias devastadoras. En lugar de seguir a quien sufre directamente el contundente y amargo golpe, se muestran las secuelas que padece el responsable involuntario con la esperanza de que su historia aporte un enfoque diferente a la tragedia. Algo que nunca llega a suceder, por los muchos saltos temporales carentes de valor dramático que se añaden y la falta de interés por transmitir un fidedigno paso del tiempo. El verdadero conflicto palpita bajo la superficie de la solvente dirección de Wenders pero en ningún momento alcanza al espectador. Lo que se traduce en un puñado de escenas inconexas destinadas a situar una y otra vez a sus personajes en los mismos lugares.

EveryThingWillBeFine

Charlotte Gainsbourg y James Franco en ‘Every thing will be fine’

James Franco y su limitada capacidad de interpretación también protagonizan ‘I Am Michael‘ (Justin Kelly, 2015). Un film que documenta como el icono de la comunidad LGBT de los años noventa Michael Glatze siente la llamada de Dios y rechaza su homosexualidad. James Franco resulta hasta creíble en su papel y tiene un inicio que engancha al espectador con su montaje y recursos de reportaje periodístico que presentan al personaje y su entorno de forma muy convincente. Pero el mayor error que puede cometer una historia que se basa en la fe cristiana como catalizador es que se toque de forma superficial y simplista. Todo lo relacionado con la conversión del protagonista y su transformación en un heterosexual autoconvencido queda poco menos que forzado e inverosímil, arruinando el interesante discurso de crítica religiosa que subyace en el guión.

Se dice que no puede haber un horror más extremo que la muerte de un hijo. Sin embargo, la desaparición repentina del jovencísimo Hugo ha convertido la vida de sus padres en un luto continuo de 10 años. ‘Chorus‘ (François Delisle, 2015) no busca efectismos porque su punto de vista desgarrador no los necesita. Una pareja en la que cada uno ha abordado de forma distinta seguir viviendo con este gran lastre se reúnen tras años separados porque el cuerpo de su hijo ha sido encontrado por la confesión de su asesino. Esto sirve para explorar las consecuencias de la ausencia de cierre al sufrir una desgracia, los efectos en la relación de los padres y las innumerables heridas provocadas aún sin sanar. Desde la mirada íntima de dos personas rotas ‘Chorus’ obtiene una dimensión universal por su cuidadosa forma de tratar el dolor y la catarsis.

El mayor misterio de ‘Bizarre‘ (Étienne Faure, 2015) es saber exactamente qué pretendía contar su director con este relato por momentos de gran autenticidad de un grupo de jóvenes desinhibidos que tienen como punto en común un club underground de Brooklyn. Por un lado la ambientación burlesque está muy bien conseguida pero no se adentra en el retrato de la vida dentro del local. Tampoco se decanta por profundizar en ninguno de sus personajes, aunque sea el joven inmigrante francés Maurice quien nos lleve a conocer este microcosmos de cabaret moderno. Su tono fresco y formas cinematográficas amateur le otorgan un encanto bohemio que únicamente estropean los clichés en los que irremediablemente cae en el lado del romance. Quizá lo más sorprendente de ‘Bizarre’ es que a un inmigrante sin techo le ofrezcan un trabajo al verle pasar por la calle. Digno de ciencia ficción si transcurriera en España.

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‘Bizarre’