‘Foxcatcher’ y ‘The Interview’: Basadas en hechos reales

Cuando vemos al principio de una película el rótulo que indica “basada en una historia real”, muchos sentimos una especie de hormigueo y ganas de sonreír ante la posibilidad de que vayamos a enfrentarnos a una película tan mala como esos tremendistas telefilmes de sobremesa que incluso recalcan con la voz en off que están basados en hechos reales, casi siempre turbios. Y el caso es que ahora ha llegado a nuestros cines una historia que en su inicio lleva la coletilla de estar basada en hechos reales y con una trama de aire tremendista, aunque afortunadamente el resultado es mucho mejor. La historia es ‘Foxcatcher’.

Bennett Miller es un director que ha construido su carrera hasta la fecha haciendo precisamente cine inspirado en personajes y situaciones que ocurrieron realmente. Debutó en 2005 con ‘Truman Capote’, donde plasmó la relación del famoso autor (encarnado por Philip Seymour Hoffman en un papel que le valió el Oscar) de ‘Desayuno en Tiffany´s’ con un crimen que le inspiró la escritura de ‘A sangre fría’. Continuó en 2011 con ‘Moneyball: Rompiendo las reglas’, donde la historia real la ponía un manager de un club de béisbol que construía un equipo como una cadena de montaje, atendiendo solo a las estadísticas de los jugadores. Y ahora, el deporte (en este caso la lucha libre) también tiene una presencia importante en el drama a tres bandas que narra ‘Foxcatcher’, inspirada en la peripecia de los hermanos Schultz y el inquietante millonario John du Pont.

Cuando Mark Schultz (Channing Tatum), medallista de oro olímpico, es invitado por el rico heredero John du Pont (Steve Carell) a su mansión para ayudarle a crear un campo de entrenamiento de alto nivel, en el que preparar a un equipo para los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988, Schultz dice que sí inmediatamente. La razón es que allí espera poder concentrarse en los entrenamientos y conseguir así lograr algo sin la influencia que su hermano Dave (Mark Ruffalo), a cuya sombra ha crecido personal y deportivamente, ha ejercido siempre sobre él.

‘Foxcatcher’ es una de las películas que están en la carrera de los Oscar y ya fue galardonada al mejor director el pasado festival de Cannes, pero es una película que va a generar mejores comentarios críticos que resultados de taquilla. Y eso es así porque Miller plantea un drama seco, de pocos agarres para el gran público y convierte la competición deportiva en un pretexto para plasmar la forma de ser y de interactuar de sus tres protagonistas. Por un lado tenemos al heredero de una gran fortuna familiar, un hombre que siempre ha tenido a su alcance todo lo que ha querido y que quiere crear algo por su cuenta, demostrando su valía a su madre, convirtiéndose en un mecenas deportivo. Su beneficiario será Mark Schultz, un luchador que busca recuperar la gloria perdida y no convertirse en alguien limitado a dar charlas sobre lo que consiguió, sin posibilidades de hacer algo más y para ello necesita también la presencia de su hermano Dave, una suerte de figura paterna. Aunque Mark quiera independizarse de la figura de Dave lo necesita para seguir, pues él solo no deja de ser un cacho de carne con dificultad para canalizar sus emociones si no es a través de la lucha física. Esa necesidad de independencia de las figuras materna y paterna, de mostrar lo que pueden llegar a hacer, será lo que una a du Pont y a Mark.

Tal como se vio en sus anteriores obras, Bennett Miller está sobre todo interesado en la exploración psicológica de unos personajes al margen de lo convencional, que tratan de cerca con la excentricidad y la locura al tiempo que persiguen sus sueños. En el caso de ‘Foxcatcher’ todo ello se empapa de un drama freudiano en el que hay una mujer que apenas aparece y que ejerce una enorme influencia sobre su hijo. A la madre de John du Pont (interpretada con tino por Vanessa Redgrave) la vemos en muy pocas escenas, pero se deja notar su presencia en la inmensa finca en la que viven, en los caballos que corretean por allí y que ella adora, así como en la actitud ensimismada de su hijo, que en su madurez aún sigue viviendo con su madre y trata de impresionarla, como si fuera un crío pequeño. Y un crío pequeño necesitado de alguien que le guíe es Mark Schultz, porque a pesar de sus deseos de autonomía emocional es incapaz de guiarse por sí mismo.

Mención especial merece Steve Carell, un actor más popular por sus papeles cómicos en películas como ‘Virgen a los 40’ y series como ‘The Office’ y que aquí está magnífico como el controvertido John du Pont. Carell ya había dejado muestras de su potencial dramático en el rol del depresivo estudioso de Proust al que dio vida en ‘Pequeña Miss Sunshine’, pero el personaje de du Pont es toda una cima. Además de estar irreconocible bajo el maquillaje, Carell deja constancia del carácter inquietante del millonario en su forma de hablar y de moverse, como un animal agazapado a punto de saltar sobre su presa. Construye una de esas presencias perturbadoras ante las que uno es incapaz de sentirse confiado y seguro si te quedas a solas con ellas en una habitación.

Una de las características en las películas basadas en hechos reales es la toma de licencias, las traiciones a la realidad para reforzar el dramatismo de la historia. Y eso según parece es algo que también le ha sucedido a ‘Foxcatcher’ si hacemos caso a lo que ha dicho el verdadero Mark Schultz sobre su relación con su hermano y con John du Pont.

Licencias aparte, ‘Foxcatcher’ es una película atmosférica y densa bajo su aparente sencillez, que te va impregnando y se mete dentro de ti como esos cielos grises que cubren la finca de los du Pont, creando un estado de ánimo incómodo que te prepara para su desasosegante final. Un espléndido filme que dignifica ese sentido involuntariamente cómico que se le da al cine basado en hechos reales.

Y uniendo hechos reales y comedia a la hora de mostrar al máximo mandatario de Corea del Norte, Kim Jong-un, llega ‘The Interview’, una película que ha dado más que hablar más por lo que la ha rodeado que por su contenido. Poco antes de su estreno americano, las pasadas navidades, la compañía Sony, productora de la cinta, sufrió un ataque cibernético que dejó al descubierto una gran cantidad de mensajes privados de sus directivos, en los que se ponía de vuelta y media a algunas estrellas de Hollywood. Parece ser que los responsables del ataque eran norcoreanos descontentos con la imagen que la película da de su país y su régimen político, aunque también se ha especulado en que fueran ex empleados de Sony con ganas de tocar las narices a sus antiguos jefes. Sea como fuere, en Hollywood siempre gana el pragmatismo para que el show continúe y finalmente ‘The Interview’ se estrenó allí en varios cines y el estreno ha seguido produciéndose en otros países, llegando ahora a nuestros lares.

Dave Skylark (James Franco), presentador de un conocido programa de entrevistas, y su productor, Aaron Rapaport (Seth Rogen), consiguen una entrevista exclusiva con Kim Jong-un, dictador de Corea del Norte. Ante tal oportunidad, la CIA, a través de la agente Lacey (Lizzy Caplan) les involucra en un plan para asesinar al dirigente. Pero lo cierto es que Dave y Aaron no son las personas más cualificadas para realizar un magnicidio.

‘The Interview’ está dirigida por Seth Rogen y Evan Goldberg, dos canadienses amigos de juventud que a día de hoy son nombres potentes en la comedia que nos viene de Estados Unidos. Ambos han escrito películas como ‘Supersalidos’, ‘Superfumados’ o ‘The Green Hornet’ y debutaron en la dirección con ‘Juerga hasta el fin’. Además, Rogen es uno de los actores más reconocibles para aquellos que hayan visto alguna comedia estadounidense en los últimos años, tras participar en cintas como ‘Virgen a los 40’, ‘Lío embarazoso’, ‘Malditos vecinos’ o las escritas y dirigidas junto a Goldberg. Todas ellas están trufadas de un humor gamberro y escatológico, con constantes referencias a iconos de la cultura pop y pasadas por un sentimiento de inmadurez masculina que bebe de las producciones ochenteras de John Hughes o las comedias de Kevin Smith, con las que Rogen y Goldberg crecieron.

Si ‘Juerga hasta el fin’ no dejaba de ser una comedia paródica sobre el cine catastrofista, ‘The Interview’ hace lo propio con los thrillers de espionaje, donde el productor y el presentador de un programa de cotilleos con deseos de lograr una gran historia periodística participan en un curioso plan para eliminar al líder de Corea del Norte. Un líder que, en la película, a pesar de su declarado antiamericanismo, adora ‘The Big Bang Theory’, las canciones de Katy Perry, el baloncesto, beber margaritas y el programa de entrevistas de Dave Skylark, lo que provocará el viaje de Skylark y su productor a sus dominios. Una vez allí, el presentador, hombre de pocas luces, caerá rendido a los encantos de Kim Jong-un mientras el productor trata de recordarle que deben permanecer en el plan inicial de eliminar al dictador.

Una vez vista la película queda claro que en las altas esferas norcoreanas no estén muy satisfechos con la imagen que se da de ellos a lo largo del metraje, aunque lo cierto es que en ‘The Interview’ la estupidez alcanza a todo el mundo, americanos inclusive. Rogen y Goldberg no pierden de vista que están haciendo una comedia gamberra y demuestran que no se toman muy en serio lo que están contando a la vista de la inteligencia de sus personajes, capaces de soltar chistes en el momento menos apropiado y que viven una aventura con ocasionales arranques de violencia desproporcionada. Como ejemplo de esa autoparodia, cuando la CIA les explica cómo debe ser su misión, el presentador televisivo sugiere una operación digna de una película de Sylvester Stallone, opción que es rechazada por disparatada pero que es la que finalmente acaban realizando sus protagonistas.

‘The Interview’ es de esas comedias que tienen más seguimiento en los Estados Unidos que en nuestros territorios , donde muchos las despachan sin hacer mucho caso por ser la típica “americanada”, grosera en las formas y conservadora en el fondo, obviando algunas de sus virtudes como vehículo para pasar un buen rato. Rogen y Goldberg construyen una farsa que se ve con agrado y consiguen ese ambiente de cine entre amigos, un cine protagonizado por hombres con complejo de Peter Pan y ganas de hacer el tonto, que valoran su amistad por encima de todo. Seth Rogen y James Franco demuestran una disfrutable química entre ellos, construida en varias producciones desde la primera vez que coincidieron en la serie ‘Freaks and Geeks’, germen de muchos nombres de la actual comedia estadounidense. Y tampoco quiero olvidarme de Randall Park y Diana Bang, estupendos como Kim Jong-un y una de sus asistentes, de la que se enamorará el personaje de Rogen. Todo ello para una comedia que quizá será más recordada por los tejemanejes que la rodearon, pero que es una buena forma de pasar un buen rato.