Los límites del humor (Negociador, 2015. Borja Cobeaga)

Por Henar Álvarez

Desde que twitter se ha popularizado entre los internautas, el debate sobre los límites del humor se produce casi una vez al mes. Cuando salí del cine de ver ‘Negociador‘, el objeto de la primera conversación que se produjo fue si este país estaba preparado para una película así, qué es lo que pensaría la gente que acudiera a una sala a ver lo que había dirigido el “guionista de 8 apellidos vascos”. Borja Cobeaga dirige una interpretación libre, y con mucha retranca, de las negociaciones que el gobierno español mantuvo con ETA para que cesaran los ataques terroristas.

Ramón Barea en Negociador

Ramón Barea en Negociador

Imaginen: un hombre preparado, culto, que sale a correr cada mañana antes de ir a trabajar, que habla varios idiomas, cauto. Alguien que quiere hacer las cosas bien. Un hombre seguro, inflexible pero transigente. Así es el terrorista que interpreta Josean Bengoetxea y que inicia las negociaciones con el gobierno español en ‘Negociador’. Pero esto es España, y aunque se trate de una visión personal y ficticia del director de lo que allí ocurrió, tiene una base real. Pronto fue sustituido por otro compañero y el intento de acuerdo se tornó en un diálogo de besugos.

Ramón Barea y Carlos Areces son los alter ego de Jesús Eguiguren y Xabier López Peña. La interpretación de Barea produce ternura hacia un personaje ensoñador, putero, minusválido tecnológico y roba-minibares. Carlos Areces provoca las sonrisas, y más de una carcajada, ejerciendo de grosero, caprichoso, acosador y, de nuevo, putero. Todo muy #MarcaEspaña. Una chapuza de las que acostumbramos a leer cada día en los periódicos. El tipo que debe representar al país, en misión secreta, se deja el teléfono móvil, que no sabe usar, en cualquier lado. Quien lo hace por la banda terrorista se sienta en la mesa con la pistola dentro de los pantalones. Ambos personajes podrían haberse intercambiado los papeles, es decir, Ramón Barea por ETA y Areces por España, y seguiría siendo creíble. Si las negociaciones nos las hubiera contextualizado en el reservado de un puticlub del tipo de los de la carretera de Toledo, entonces sí que me habría sentido como en casa, como ese director financiero de una gran multinacional cualquiera que no sabe como repetir que las putas no se pagan con la tarjeta de crédito de la empresa, que lo hagan en efectivo y luego pasen la nota.

Ramón Barea, Secun de la rosa y Carlos Areces en Negociador

Ramón Barea, Secun de la Rosa y Carlos Areces en Negociador

La mediocridad, el conformismo, el cualquerismo (palabro que he inventado para referirme al español medio, a un cualquiera) son características habituales en los personajes del cine de Cobeaga. Sabe reírse de nuestras vidas miserables proyectando en quien observa la mirada comprensiva y tierna de un amigo o un padre que sabe lo que tiene en casa. Cinéfilo por parte de madre (él mismo nos lo contó aquí), guionista de éxito y cómico de instinto. ‘No controles‘ y ‘Pagafantas‘ son sus dos anteriores trabajos como director. No se dejen llevar por los prejuicios ni por dogmas autoimpuestos, si no han visto ya ‘Negociador’ no pierdan la oportunidad. Quizá se sorprendan sonriendo con un tema que, en su momento, les hizo discutir sobre los límites del humor.