The Disappearance of Eleanor Rigby: Him, Her y Them (Ned Benson, 2013-2014)

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James Mcavoy y Jessica Chastain

Se dice que el dinero es lo que hace girar el mundo, pero el cine romántico ha elaborado desde siempre sus argumentos defendiendo que en realidad es el amor. Y no es para menos si nos atenemos a los hechos, porque encontrar a alguien que corresponda nuestros sentimientos es el proceso más delicado y complejo de nuestra vida. Y cuando la fatalidad golpea, no sólo redefine a los integrantes de la pareja sino también a la propia relación. Eso es algo que Ned Benson quería desarrollar originalmente en su ópera prima desde la perspectiva de cada uno de los puntos de vista de los afectados, en dos films independientes. El díptico ‘The Disappearance of Eleanor Rigby‘ (Him y Her) explora además con ello la subjetividad de los recuerdos y cómo afecta nuestro estado emocional a la percepción que tenemos de ellos, creando dos versiones igual de válidas de una misma historia que se completan y elevan mutuamente.

La primera aproximación, ‘The Disappearance of Eleanor Rigby: Him‘, se narra desde la mirada de Connor Ludlow (James McAvoy). Mientras Connor intenta seguir adelante a toda costa y no pensar en el pasado tras la pérdida de su hijo, Eleanor es incapaz apenas de salir de la cama para enfrentarse a la rutinaria cotidianidad de un nuevo día. Sus vidas, sus sueños, sus planes y su matrimonio han sido completamente trastocados por la tragedia y ninguno de ellos la ha superado. El dolor les aleja y ella toma la decisión de desaparecer de su propia vida para averiguar quién es en realidad ahora, dejando a Connor desorientado y a solas con sus propios pensamientos y sus emociones reprimidas durante demasiado tiempo. Una idea que puede parecer convencional a priori y que es en su desarrollo donde su guionista manifiesta sus verdaderos puntos fuertes.

Tanto la construcción narrativa como la intención detrás es lo que convierten a esta película en algo más que otro drama romántico que se atreve a mostrar las vicisitudes de las relaciones y el amor en el siglo XXI. El film usa como excusa el intento de Connor de reconectar con Eleanor para descubrirnos en el proceso cómo le ha afectado la muerte de su hijo incluso aunque no haya querido afrontarlo y se empeñe en evitar un sufrimiento incapaz de experimentar. Asumir la pérdida sería para él padecer una angustia insoportable. Su vida arrastra las consecuencias de su indolencia voluntaria y tanto su padre como sus amigos se lo hacen ver ahora de forma obvia. Una visión que supone la respuesta más fría, inmediata y racional de cualquier persona en la búsqueda de la supervivencia ante algo carente de sentido dentro de su concepción del universo.

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En ‘The Disappearance of Eleanor Rigby: Her‘ Eleanor Rigby es ahora quien lleva el peso en un esquema diseñado de forma evidente para complementar a nivel dramático todo lo que transmite Him en su visionado, aportando las piezas que faltan. Se nos presenta sin tapujos a una mujer que no ha dejado de sufrir cada día desde que ocurrió la desgracia y por contraste la diferencia fundamental entre ellos dos al lidiar con un mismo suceso. Es lo que provoca la separación emocional y en consecuencia su huida. Ella busca deliberadamente su propia identidad, intentando olvidar cualquier rastro de su vida pasada, de sus planes frustrados y su felicidad truncada. Con una estructura que usa como referencia absoluta el desarrollo dramático de la primera obra, hace un uso radical de la elipsis que puede hasta desorientar en sus primeros minutos.

Sin embargo, Benson es capaz de evitarlo utilizando como puntos de conexión los claves pero escasos momentos en que los dos fantásticos actores comparten plano en la primera película y algún que otro flashback. Con eso logra exponer el desarrollo del conflicto interno de la protagonista, añadir más información sobre su relación y crear lugares de anclaje emocional y argumental a los que el espectador puede agarrarse para interconectar los dos puntos de vista, las dos versiones distintas pero irremediablemente auténticas del mismo relato. Con este planteamiento y la complejidad inherente del personaje de Eleanor Rigby y sus conflictos, el resultado es una historia que cuenta con una mayor intensidad y matices. Algo en lo que ayuda enormemente la sutileza y elegancia de la interpretación de Jessica Chastain y la innegable delicadeza que demuestra su director al crear el retrato de su personaje, alejándose de cualquier sentimentalismo barato.

Quizá sea injusto considerar ahora el montaje conjunto de ambas historias, ‘The Disappearance of Eleanor Rigby: Them‘, después de ver el material original en el que se basa. El empeño de Harvey Weinstein por generar un producto más comercial que pudiera promocionar y rentabilizar mejor ha hecho que el público conozca más “su versión” que la propuesta del autor del proyecto cinematográfico original. El principal problema en Them es que se pierde el enriquecimiento de cada punto de vista aporta y la profundidad de los personajes y sus conflictos. Se desvía la atención de lo realmente importante de la cinta a algo externo a los personajes, jugando durante demasiados minutos con el misterio de qué es lo que ha pasado entre Connor y Eleanor para que ella abandone a su marido. Un misterio que se crea artificiosamente a través de una arbitraria selección de las escenas y puntos de vista que componen el conjunto.

Como consecuencia, su separación cobra una importancia preponderante en el argumento en sustitución de la introspección de sus sentimientos y de cómo les a afectado a ellos y a su relación con los demás lo que les ha ocurrido. Pero lo peor es la propia realización técnica del montaje, tanto lo que se queda fuera y lo que se incluye como la carencia de un objetivo, de una configuración narrativa que cohesione lo que muestra. Los diálogos aquí apenas desarrollan el estado de los personajes y transmiten una intrascendencia que no se consigue superar en ningún momento. Acaba transformándose en una sucesión de escenas resumen de la trama de las dos producciones preexistentes sin una progresión dramática clara que resulta hasta incoherente. Le falta entidad propia para contar la historia que pretende contar y un propósito definido para aportar algo sobre un conjunto de imágenes que ni siquiera provoca interés como drama romántico de diseño convencional.


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Dar a conocer el trabajo de Ned Benson y su sensibilidad autoral es lo único bueno que puede desprenderse de la desastrosa Them, una mutilación artística que sólo se sustenta gracias a los intérpretes protagonistas. Al menos si su visionado sirve para despertar la curiosidad y que muchos descubran así la obra tal como fue concebida originalmente se podrá sacar algo positivo de todo esto. Dejando a un lado versiones y montajes alternativos ‘The Disappearance of Eleanor Rigby’ nos habla también de cómo el sentido de la identidad individual se puede disolver dentro de la pareja y cómo afecta a su núcleo más íntimo la forma en que cada uno de sus miembros responde ante lo inesperado. Asimismo es un estimulante experimento cinematográfico que revela de forma aparentemente sencilla la importancia del punto de vista en la narración de cualquier historia, un pilar fundamental del medio audiovisual que se tiende a olvidar con facilidad.