‘Murieron por encima de sus posibilidades’: Humor negro contra la crisis

La memoria siempre es selectiva y eso nos ayuda a olvidar más rápido los hechos malos del pasado, lo cual también explicaría tantos errores y horrores que el hombre ha repetido a lo largo de la historia. Cuando era un chavalín, en la primera mitad de los años 90, recuerdo leer en los periódicos y ver en los telediarios cómo España se sumía en la crisis, el paro aumentaba y eran frecuentes los casos de corrupción. Por aquellos años se llegó al 25 por ciento de tasa de desempleo y salieron a la luz nombres como Mario Conde, Mariano Rubio, Javier de la Rosa o Luis Roldán, involucrados todos ellos en fraudes y desfalcos varios. Después de unos años donde todo eso parecía parte del pasado, la historia se ha repetido y ahora vivimos con cifras de paro similares y nuevos nombres entre los defraudadores, algunos de los cuales habían sido elevados a los altares como ejemplo de rectitud antes de que se supiera lo que escondían debajo de la alfombra.

El ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol

Rodrigo Rato, ex vicepresidente y ex ministro de Economía

Los efectos de la actual crisis se han dejado sentir en muchos ámbitos de nuestra sociedad y uno de ellos ha sido el cine, donde muchas películas mueren antes de nacer al no encontrar forma de ser financiadas y donde otras salen adelante por el compromiso de sus creadores. Uno de esos últimos casos es ‘Murieron por encima de sus posibilidades’.

Cinco ciudadanos (Raúl Arévalo, Jordi Vilches, Iván Telefunken, Julián Villagrán y Albert Pla) de un país sospechosamente parecido al nuestro se encuentran en un sanatorio mental tras sufrir diversos avatares. Sin nada ya que perder, estos antihéroes elaboran un enloquecido plan para salvar la economía española y mundial: secuestrar al presidente del Banco Central y exigirle que todo vuelva a ser como antes.

‘Murieron por encima de sus posibilidades’ es la nueva película del catalán Isaki Lacuesta, uno de esos realizadores que siempre ha estado más preocupado de crear un cine con entidad propia que de seguir fórmulas para agradar al gran público, algo que ha demostrado en cintas y documentales como ‘Cravan vs. Cravan’, ‘Los condenados’ ó ‘Los pasos dobles’. En este caso, entrega su película más accesible para hablar de la actual crisis en nuestro país, retorciendo la frase “vivieron por encima de sus posibilidades” que algunos han convertido en mantra para convencer al pueblo de que la culpa de la crisis es suya y no de los que están al mando del poder político y económico. Y Lacuesta propone una trama que hace realidad el pensamiento de muchos de los que han sufrido la crisis en sus carnes y han sentido deseos de venganza por haberles arrebatado su vida.

Por su formato de producción y su reparto, ‘Murieron por encima de sus posibilidades’ puede recordar a ‘Gente en sitios’, que, con un presupuesto mínimo y un rodaje intermitente, consiguió juntar a un puñado de nombres conocidos de nuestro cine para un producto final tan bizarro como disfrutable. El filme de Juan Cavestany es de esos que se ama o se odia por su apuesta arriesgada y lo mismo sucede con la película de Lacuesta, que a algunos les encantará y otros la detestarán. Un servidor se sitúa un poco a la mitad de ambas opiniones y reconozco que hay muchos momentos disfrutables, especialmente aquellos en los que predomina el humor negro y el esperpento sobre la diatriba fácil contra el sistema capitalista.

A pesar de la intervención de un nutrido grupo de actores, el protagonismo recae sobre todo en el quinteto principal, con breves presencias de otros intérpretes, algunos tan fugaces que apenas tienen tiempo a desarrollar mínimamente su personaje, más allá de ser reconocidos por la audiencia, ya sea en roles dramáticos (como una estupenda Emma Suárez de mujer enferma sufirendo los recortes en Sanidad) o cómicos (ese Eduard Fernández como trasunto de presentador de informativos con tendencia a exagerar la realidad). Un síndrome de cameo alargado que también afecta a Imanol Arias, Luis Tosar y Carmen Machi, como oligarcas del régimen contra el que quieren luchar esos antihéroes disfrazados de oso panda.

Esa descompensación se hace evidente en el ritmo irregular de la cinta, que se acaba haciendo más larga de lo que indican sus escasos 90 minutos, pues lo cierto es que algunas de las historias del quinteto protagonista (como la del personaje de Albert Pla) son más interesantes que otras (como la del personaje de Jordi Vilches). El propio Pla (que también interpreta algunas canciones de la banda sonora) es de lo más destacado del resultado final, encarnando a un hombre tan peculiar como lo es el propio cantautor, que se marca un monólogo que resume la esencia de la película y que posiblemente es el mejor momento de la misma.

El espíritu gamberro que pretende tener ‘Murieron por encima de sus posibilidades’ lo consigue solo a ratos y al final acaba cayendo en cierto desahogo fácil que hace que no nos la tomemos demasiado en serio, que no resulte lo perturbadora que podría haber sido. Como si se dejara imbuir por el espíritu de sus protagonistas, que tampoco quieren cambiar el mundo, solo que siga como estaba antes de que la crisis lastrara sus vidas. Sin embargo, hay que agradecerle a Isaki Lacuesta el intento de hacer una comedia que refleje algunos de los sucesos reales que nos encontramos a diario en los medios de comunicación, en ocasiones incluso más absurdos que los que plantea esta ficción.