The Guest (Adam Wingard, 2014)

THE GUEST

La añoranza por el cine de género y entretenimiento estadounidense de los años ochenta se achaca en numerosas ocasiones de modo simplista a una nostalgia mal entendida. No son pocos quienes reniegan de sus formas ligeras y festivas o de su desvergonzado regodeo en la cultura popular e influencias acusándolas de envejecer mal. Como si a la hora de analizar el cine de cualquier época se pudiera descontextualizar del momento histórico y las tendencias que fueron precursores de su nacimiento. Irónicamente, mientras se achaca de obsoletos a los referentes de toda una generación se reivindican los de las anteriores, utilizando el adjetivo de “atemporales” como una etiqueta pseudointelectual e inamovible a todo el cine clásico de Hollywood. Afortunadamente hemos tenido en poco tiempo dos ejemplos que refutan este discurso, tanto con ‘It Follows‘ como ‘The Guest‘, gracias a cineastas que se han empeñado en demostrar exactamente todo lo contrario.

En ‘The Guest’, los Peterson forman una típica familia de clase media que intenta superar la muerte del hijo mayor en Afganistán. Reciben la visita de un antiguo compañero de unidad en el ejército y le acogen en su casa. David (Dan Stevens) parece el perfecto joven americano, educado, afable y preocupado por el bienestar de todos ellos. Se introduce en sus vidas dispuesto a ayudar a cada uno de ellos con sus principales problemas. Carismático, atractivo y misterioso, moldea su comportamiento para agradar a todos, adaptándose a las necesidades de cada situación. Su regreso a la vida civil no está sin embargo exenta del choque entre su forma preferida de resolver conflictos (mediante el uso de la violencia) y la tranquila comunidad que perturba. Un planteamiento que vuelve de nuevo a tratar la readaptación de los veteranos de guerra a la sociedad y los traumas que padecen.

THE GUEST

David es capaz de desatar en un instante una explosión de violencia imparable de la que sus nuevos amigos se benefician sin cuestionar sus métodos. Todos están dispuestos a aceptar sus agresivas maneras para conseguir sus objetivos y alientan su conducta. Una gran metáfora de la sociedad norteamericana respecto a su manera de considerar a sus militares. Individuos que sacrifican su libertad y su vida para proteger los intereses de un país que les utiliza bajo criterios como mínimo dudosos. Únicamente Anna (Maika Monroe) alberga dudas de sus intenciones o su pasado. Ella se enfrenta a sus problemas sin la ayuda de nadie, tiene un trabajo nada gratificante y no deja que las apariencias o la presión del entorno le hagan cambiar de idea. Las nuevas generaciones no admiten los secretos o las mentiras por parte de los que tienen las armas y saben usarlas.

Esto también se puede extender al doble rasero que constantemente se emplea al juzgar este tipo de comportamiento de encantador psicópata. Un comportamiento consentido e incluso exaltado socialmente siempre y cuando actúe dentro de los márgenes definidos para la conveniencia individual o colectiva. Con gran efectividad visual, ‘The Guest’ recupera códigos narrativos prácticamente perdidos para desarrollar una típica premisa de intruso en casa que retoma la idea del regreso del soldado y mezcla géneros cuyos recursos demuestra todavía válidos en la actualidad. Desde la acción al suspense pasando por el misterio y elementos de terror, hasta su forma de abordar el sexo, las drogas y el acoso escolar. Además, cuenta con una banda sonora que sirve de ambientación y homenaje con su sonido electrónico y reminiscencias de los ochenta. Igual que las que muestran algunas piezas del vestuario de Maika Monroe, una actriz que con su naturalidad y talento ha vuelto a darle sentido al término scream queen.

THE GUEST