‘Sweet Home’: Terrores con trasfondo – Entrevista Ingrid García-Jonsson

El cine de terror y de suspense, tenga elementos más realistas o más fantásticos, es un modo de llevar a la pantalla muchos de los miedos que experimentamos, desde los más comunes a los más metafísicos. Acercándonos a varias muestras del género podemos ir sacando algunas conclusiones del momento en el que fueron producidas, por servir de metáfora a las preocupaciones de aquellos tiempos. Así, ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ y la usurpación de los cuerpos de las personas por otros seres hace referencia a las inquietudes existentes con la propagación del comunismo en Estados Unidos mientras que cintas como ‘El planeta de los simios’ o ‘La noche de los muertos vivientes’ tenían un ojo puesto en el pánico nuclear de los años de la Guerra Fría, que podía llevar a la destrucción de la humanidad. En la España de hoy día el mayor miedo de mucha gente es quedarse sin dinero y sin un techo en el que vivir, una preocupación que sublima en forma de cine de género la película ‘Sweet Home’.

Ali (Ingrid García-Jonsson) y Simón (Bruno Sevilla) son una pareja que decide pasar una noche romántica en un piso de un edificio semiabandonado en el que se cuelan porque ella trabaja como asesora de inmuebles para el Ayuntamiento y tiene las llaves. Durante la velada descubren que unos encapuchados han asesinado al único inquilino que quedaba en el edificio y ellos se convierten en su nuevo objetivo.

‘Sweet Home’ supone el debut en el largometraje de Rafa Martínez con una historia en la que una temática de actualidad como son los desahucios y el acoso inmobiliario sirve como detonante de una historia de género. Por ello, lleva el miedo a un lugar tan reconocible como es un edificio cualquiera de una gran ciudad, un edificio sin apenas vecinos que se convierte en una suerte de tren de la bruja lleno de sustos y sorpresas. Un edificio en que la protagonista tendrá que hacer todo lo posible para sobrevivir a las asechanzas de Liquidator (Oriol Tarrida), un personaje que encarna al Mal en persona y que ni necesita hablar para sembrar el terror a su paso. Liquidator es el encargado de “desinfectar” los edificios, en este caso de eliminar la presencia humana que ha habido en ellos, sirviendo a oscuros intereses que permiten la especulación inmobiliaria. No obstante, la parte realista no pierde de vista la parte lúdica de estas películas de malos haciendo la vida imposible a los buenos y hay momentos varios de tensión y suspense, con ocasionales salpicaduras de “gore” que a buen seguro harán las delicias de los amantes del género.

Es curioso como lo que para algunos es una virtud para otros es un defecto, porque los que no somos grandes fans del género terrorífico podemos encontrar ‘Sweet Home’ como una película previsible, por todas las convenciones que respeta a rajatabla. Y es que en la cinta tenemos una casa semiabandonada a la que va una pareja a pasar la noche, una noche lluviosa que es precisamente la que los malos escogen para llevar a cabo su malvado plan. Para más inri, uno de los personajes queda malherido y será el otro el que tenga que llevar la voz cantante para salvar a los dos en el juego del gato y el ratón con el gran malo, con sustos reforzados por la banda sonora. Detalles que dejan sensación de “dejá vu” y hace que la propuesta pierda efectividad. Porque el filme de Rafa Martínez está bien facturado y realizado con oficio y seguramente no tenga problemas para llegar a otros mercados, pero da la impresión de que uno ya ha pasado por ahí varias veces. No tiene esa capacidad de aportar un toque diferente a unas convenciones ya conocidas, como si han hecho otras producciones de Filmax como ‘Rec’ o ‘Mientras duermes’.

Uno de los puntos fuertes de la cinta es su actriz protagonista, Ingrid García Jonsson, que tras su revelación en ‘Hermosa juventud’ (a mi gusto una de las mejores, si no la mejor película española del pasado año) muestra que es una intérprete con hechuras para dar mucho que hablar en el futuro si tiene el tacto y la suerte suficiente para escoger papeles. Su Ali responde a ese subgénero de personajes femeninos que superan sus miedos para luchar contra las amenazas, en la línea de la Jamie Lee Curtis de ‘La noche de Halloween’, la Sigourney Weaver de ‘Alien, el octavo pasajero’ o la Jodie Foster de ‘La habitación del pánico’, película con la que ‘Sweet Home’ tiene algunos puntos en común. De este modo, nos hallamos ante una propuesta entretenida en sus escasos 80 minutos de duración, que en su sencillez y su respeto por los tópicos del género tiene su mayor virtud y su mayor defecto. Una película que nos deja esa idea de ejecutar desahucios a lo bestia que esperemos que solo se quede en el terreno de la ficción, en uno más de los muchos miedos que sublima el cine de terror y suspense.

Ingrid García Jonsson es de lo más destacado de ‘Sweet Home’ y con ella tuvimos la oportunidad de hablar en la presentación de la película sobre su papel, el género del terror y el suspense e incluso sus orígenes suecos y la tradición de las suecas en el cine español.

Bruno Sevilla, Rafa Martínez e Ingrid García Jonsson

-Si en ‘Hermosa juventud’ la pasabas canutas por la crisis, aquí quien te lo hace pasar mal es Liquidator

Pero Liquidator es la crisis también, ¿eh? Al final todo va a lo mismo, es que si haces una peli ambientada en la España actual es muy difícil no hablar de la crisis porque es el plan nuestro de cada día. Yo creo que en esta peli era interesante darle un tono realista y además a mí me gusta mucho el giro que le da, porque hablando de un tema tan delicado como son los desahucios que luego el director le haya dado una vuelta de tuerca y haya hecho esta peli tan loca, a mí me hace mucha gracia.

-Háblanos de Ali, tu personaje

Es una arquitecta que trabaja para el ayuntamiento, un trabajo aburridísimo y que no le gusta nada. Y luego tiene un novio que no vale para nada, no habla ni español (risas). Es su chico, lo quiere un montón, él está pasando una etapa complicada y ella quiere alegrarlo con una fiesta de cumpleaños, una fiesta que no olvidará jamás (risas).

-Ella es un personaje fuerte, que para, piensa y planifica, no se limita a sufrir

Me gustaba mucho eso, que no fuera una tía que empezase directamente a gritar y correr. Los gritos que ella suelta son de rabia, no de miedo. Me gustó que fuera un personaje así, además en el género de terror, donde las cosas están muy estereotipadas. La peli te va preparando para todo lo que pasa al final, porque si hubiésemos metido lloros y chillidos desde el principio al final llegas aburrido. Yo, Ingrid, me hubiera escondido en un armario y hubiera estado allí toda la peli.

-Este género puede sacar a las mujeres las heroínas que llevan dentro. ¿Qué ha sido lo más complicado a lo que has tenido que enfrentarte en la película?

El curro físico, porque teníamos que correr mucho todos los días, escalera arriba y escalera abajo. Ya maquillaje estaba en la última planta del edificio, que era todos los días subiendo a las 7 de la mañana esas 5 plantas de escalera, era matador. Luego también es difícil encontrar el punto, porque como todo es mentira, que ni oyes ruidos ni ves luces a lo lejos, la iluminación no es tan oscura, te rodea un equipo… Hacer como que me asusto y hacer un trabajo técnico tan fino sin pasarme con la actuación, eso fue complicado. Que los personajes fueran creíbles como personas normales y que luego explotaran me resultó muy interesante.

-¿Viste muchas pelis de género antes de rodar?

Rafa me mandó deberes. El género responde a códigos muy concretos, hay cosas que tienes que respetar sí o sí. El público que va a ver pelis de terror va a ver una cosa y si no les das se sienten defraudados. Yo trabajé sobre todo con ‘Los juegos del hambre’, ‘Alien’, ‘Los extraños’, ‘Posesión infernal’ y ‘Eden Lake’. Luego pasaba mucho miedo en mi casa yo sola mientras las veía, incluso tuve una época en la que escuchaba golpes en todas partes, se me ha ido la olla (risas).

-¿Qué tal viste al director, siendo él debutante, en un rodaje con tan pocos medios como este?

Yo pensaba que se iba a morir, no paraba de adelgazar. Era una localización muy complicada, con pocos medios, poco tiempo, teníamos que sacarlo todo y lo ha conseguido, estoy muy orgullosa de él. Le ha costado mucho y mola también que las pelis de bajo presupuesto salgan adelante.

-Por tus orígenes (hija de madre sueca) imagino que te habrán hecho muchos comentarios y muchas bromas con la imagen de las suecas en el cine español

La verdad es que no le doy mucha importancia, correspondía a la situación de ese momento. Aquí éramos unos paletillos y veíamos a las suecas y flipábamos, porque eran guapísimas. Además a mí ser sueca me sirve, porque cuando me paran por la calle los de las encuestas digo que no hablo español y sigo andando, así que es muy útil parecer extranjero (risas).