Festival de Cannes – 8ª jornada – Youth de Paolo Sorrentino

Por Henar Álvarez

“Ahora la navecilla de mi ingenio, que deja en pos de sí un mar tan cruel, desplegará las velas para navegar por mejores aguas; y cantaré aquel segundo reino, donde se purifica el espíritu humano, y se hace digno de subir al Cielo.”
La Divina Comedia de Dante Alighieri

SET DEL FILM "LA GIOVINEZZA" DI PAOLO SORRENTINO. NELLA FOTO MICHAEL CAINE E  HARVEY KEITEL. FOTO DI GIANNI FIORITO

No. ‘Youth no es un remake de ‘La gran belleza‘ pero sí son primas hermanas. Al igual que Wes Anderson ha hecho de la simetría y los tonos pastel su sello personal, Paolo Sorrentino ha decidido convertir una estética engolada y recargada, en la que todos los elementos del plano parecen mantener unas distancias calculadas matemáticamente con exquisita precisión, en su firma personal. Si algo define su imagen es la armonía con la que se suceden los movimientos. Ha escogido a las clases altas para crear personajes prototipo con los que reírse de conflictos emocionales comunes.

Sorrentino ha filmado su propia versión del purgatorio de la ‘Divina comedia’ de Dante Alighieri. Los octogenarios Fred (Michael Caine) y Mick (Harvey Keitel), como Dante y Virgilio, llegan a un acogedor hotel para purificar sus faltas, superar aquello que echan de menos, asumir que la juventud es algo que ha pasado y nunca volverá. Mientras el compositor Fred Ballinger se niega a orquestar cualquiera de sus obras, Mick Boyle continua escribiendo guiones y dirigiendo películas sin reconocerse que el resultado es cada vez más lamentable. Junto a ellos, varios personajes: La hija de Fred (Rachel Weisz), un joven actor (Paul Dano), una Miss Mundo y hasta el mismísimo Maradona (un doble). Todos ellos también necesitan superar alguna perdida y poder así entrar en el paraíso.

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Lo grotesco parece bello. Uno encuentra armonía entre las aguas tranquilas de la termas del hotel y la barriga esperpéntica de Maradona. El mejor cine clásico italiano y el universo de Fellini continúan presentes en este nuevo trabajo. Me atrevo a decir que el propio Fellini está representado, en parte, en la figura de Harvey Keitel. Su personaje asegura ser un director de mujeres. Se siente perdido después de que Jane Fonda, caracterizada como una Sofía Loren rubia, le comunique que no participará en su próximo proyecto. En ese momento, recuerda a todas las actrices que lanzó al estrellato, en todos los papeles femeninos que creó durante su juventud. Las observa de nuevo interpretando para él en la ladera verde que compone parte del área de recreo del hotel. Podría ser Marcelo Mastroianni enfrentándose a las féminas de su vida en ‘La ciudad de las mujeres‘.

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Y tú, ¿Qué es lo que echas de menos? Pregunta Paul Dano a Michael Caine. A mi esposa, contesta él. Esa mujer que se sumió en una tristeza infinita y que pasa los días mirando a través de la ventana con la boca abierta es su Beatriz, el recuerdo que le guía en su camino hacía una vejez confesa.

Mantengamos entre nosotros la misma conversación. ¿Qué es lo que echáis de menos? ¿Una piel tersa? ¿Un trabajo en particular? ¿Una pareja? Psicólogos, psicoanalistas y una extensa fauna de vende-motos, llevan toda la historia de la humanidad ofreciéndonos sus despachos como lugar de expiación. Libros de autoayuda, antidepresivos, alcohol, drogas, tristeza, sexo compulsivo o cualquier otra cosa que se os ocurra digna de engancharse, nada consigue hacernos olvidar que una vez fuimos jóvenes. La juventud no tiene nada que ver con los años que uno cumpla. Se puede ser un niño y un anciano al mismo tiempo. Seremos jóvenes mientras aceptemos con serenidad las circunstancias actuales y los cambios pertinentes de cada etapa vital.

Aunque la película puede tener muchas lecturas, el concepto de libertad se cuela entre los límites del hotel donde los personajes están atrapados. Maradona firma autógrafos a quienes le vitorean al otro lado de la verja de seguridad. Pasan los días dialogando, bañándose en las termas y observando la belleza que les rodea mientras deciden como enfrentarse al futuro. No son libres porque ellos mismos se lo impiden. Ya los griegos se preguntaban si el ser humano tiene capacidad para ejercer la libertad. Si nos atenemos a las teorías de la predestinación, la libertad no existe puesto que ya tenemos un destino asignado, como mucho, podríamos escoger el camino a andar para llegar hasta el fin adjudicado. Como yo no creo en un orden divino universal, me inclino a pensar que es el pasado lo que nos impide ser libres, como a los personajes de ‘Youth’.

Paolo Sorrentino lo ha vuelto a hacer. Una vez más me ha conmovido con su forma de abordar el sentimiento trágico de la vida a través de la belleza. Simplemente imprescindible.