James Wan y la dignidad de los escalofríos (Insidious: Capítulo 3)

Por Enrique Abenia

El cine de terror se basa en la aplicación de fórmulas reconocibles enfocadas a que el público pase un buen (mal) rato, dinámica a menudo limitada a la simple explotación, hecho que contribuye a la devaluación del género y al arraigo de los prejuicios. Con ‘Insidious’ y ‘Expediente Warren’ convertidas en referentes, James Wan ha recordado que el sentido lúdico vinculado a los escalofríos posee también marcados detalles de autor que transforman desde el respeto a los clásicos los rasgos distintivos del horror. El éxito de su estilo se refleja en la respuesta del público y en el desarrollo de franquicias como la que continúa con ‘Insidious capítulo 3’, esta vez a cargo de Leigh Whannell, amigo y colaborador detrás de los proyectos de Wan.

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Insidious Capítulo 3

En 2004 el director debutó con ‘Saw’, inteligente variación del ‘thriller’ de psicópatas que sorprendió por su impactante giro final, recurso llevado al extremo en las seis entregas posteriores que, con Wan y Whannell solo como productores, derivaron de forma consciente hacia la truculencia de serie B. En conjunto la saga funciona según los parámetros del placer culpable y destaca por su carácter referencial interno.

Sus dos siguientes trabajos han caído en el olvido en comparación con otros de su filmografía. Merece la pena reivindicar ‘Silencio desde el mal’, un malsano juego de ventriloquía en el que ratificó que los muñecos de apariencia macabra (concebidos como un reflejo de lo oculto) representan una de sus principales obsesiones. Por su parte, en ‘Sentencia de muerte’ ofreció su visión sobre las historias de venganza tan populares en décadas anteriores. El thriller fue criticado por su salvaje discurso, polémica que se repite con cada título de la temática.

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Silencio desde el mal

‘Insidious’ (2010) supuso un punto de inflexión en su trayectoria. Wan actualizó en el fondo ‘Poltergeist’ al aproximarse al ámbito de los espíritus malignos y los fenómenos extraños. El cineasta cuidó la atmósfera y articuló con habilidad los mecanismos del horror. Su modo de dilatar el esperado momento del sobresalto potenciaba la inquietud. El delirio del tramo final (con ese demonio quizá inspirado en el Darth Maul de ‘La amenaza fantasma’), incomprendido por algunos, ayudó a remarcar el tono oscuro del largometraje. Estrenada en 2013, ‘Insidious capítulo 2’, meritoria secuela en la que Wan buscó la complicidad a través de algunos apuntes de humor, aportó un nuevo significado a su predecesora a partir de una espiral de horror con juegos narrativos y dimensiones paralelas. El director incluyó guiños a ‘El resplandor’ y ‘Psicosis’.

La investigación paranormal, presente en ‘Insidious’, centró ‘Expediente Warren’, obra de brillante puesta en escena con la que Wan depuró aún más su estilo. Hasta la fecha constituye su mejor aportación al género. La película resulta aterradora en su modo de exponer una posesión, aspecto que se complementa con elementos de los relatos de casas encantadas. El rostro icónico de la muñeca Annabelle originó un curioso spin off realizado con oficio por John R. Leonetti, responsable de la fotografía de varios títulos de Wan.

Tras saltar al terreno del blockbuster y explotar con acierto la acción imposible de la franquicia ‘Fast and furious’, Wan prepara su regreso al terror con la segunda parte de ‘Expediente Warren’ aunque en su horizonte se encuentra un conocido personaje del universo DC.