‘Aprendiendo a conducir’ (2014, Isabel Coixet)

aprendiendo-a-conducir-2

Por Valentín Vía

La crisis de los cincuenta que se agrava y culmina con los cuernos por parte del marido Ted (Jake Weber) a Wendy (Patricia Clarkson). Una infidelidad que es el punto de inflexión y de destrucción de una familia aparentemente feliz y posicionada en los altares intelectuales en una Nueva York primaveral y dulce sin ningún toque de aspereza ni de crueldad. Aprendiendo a conducir (2014) que se estrenará en los cines de España el 3 de julio de este año, nos traslada a un universo muy llano, sin cavidades profundas en las que la historia y todo su tejido pueda dar imprevisibles vuelcos. No, aquí esto no sucede. Sino que Isabel Coixet nos hace viandantes durante una hora y media que dura la cinta de un gran ejercicio de comedia dramática, su primera experiencia en la carrera. Con un guión puesto al servicio del género pero un tanto desequilibrado, predomina más el sentimiento cómico y optimista por encima de los momentos más dramáticos, contaminándolos y restándoles intensidad. Un lenguaje sin recovecos, simple y con una estética más propia de una serie como ‘Sexo en Nueva York’ o de una usual comedia romántica que de una obra de autor con paisaje neoyorkino como The Addiction de Abel Ferrara o Kids de Larry Clark.

Coixet opta por una focalización melodramática de las tramas, gracias a una banda sonora muy melódica y suave que las aligera al igual que un montaje rápido y muy dinámico. También esto se percibe en la puesta en escena que lleva a cabo Patricia Clarkson que, tras la ruptura con su pareja, decide aprender a conducir para visitar a su hija Tasha (Grace Summer) que vive en el campo. Pero lo que resulta más interesante de toda esta historia, que a simple vista parece prescindible, es su trasfondo y su moraleja final. La protagonista rica y desdichada, además de querer desplazarse de forma autónoma, supera miedos y creencias que tenía en vano. Porque estos únicamente se pueden paliar al salir a la calle, sin refugiarse en ningún despacho ni tras los libros. Y es así como empieza a descubrir la vida de su profesor de conducir, un indio de la casta sij llamado Darwan (Ben Kingsley), pobre e infeliz, quien además de mostrarle su forma de entender y comprender la vida, tratará de inyectarle dosis de humanidad y serenidad en la vida de Wendy, profundamente desquiciada y desenfrenada tras su ruptura.

c39f36c74363ce308063e2cf24cea1f8

Porque su separación supone algo más que el desmembramiento sentimental de su marido de la que ella sigue enamorada. Sino que le arrebatan su refugio; su casa. Además de recuerdos preciados también reside parte del presente de Wendy. Pero debe partir y encontrar otro rincón en la Tierra en el que aposentarse. Mientras esto transcurre sigue aprendiendo a conducir porque este hecho se extiende hasta el final de la historia, tejiendo entre ambos personajes, profesor y alumna, una relación de amistad muy profunda. Paralelamente a estos hechos, cuando Coixet nos acerca en un segundo plano a la vida de Darwan, asistimos a la dificultad y a la difícil adaptación y de muchos de los inmigrantes en una Nueva York que les exige el pluriempleo para subsistir, aceptar ataques racistas y el despojo de sus orígenes.

A la obra de la directora catalana le falta un matiz más acentuado de personalidad y de carácter dramático como también un tratamiento narrativo más trascendental porque la historia peca de demasiada despreocupación y nimiedad en la exposición de hechos tan sustanciales como la irrupción de la policía en casa de Darwan para llevarse a los simpapeles que convivían con él o mostrar más detalles del día a día de un matrimonio concertado indio entre Darwan y su mujer Jasleen (Sarita Choudhury) recién llegada de la India. Pero ante todo, hay que destacar la puesta en escena sobresaliente de Patricia Clarkson y su mordacidad desbordante como también la calma y la tranquilidad que envuelve a un Ben Kingsley apenado en su supervivencia diaria por la Gran Manzana, tratando de construir su familia, de la misma forma que la protagonista intenta de recuperar parte de la suya.

22