Unos días para recordar (2014, Jean Becker)

Por Valentín Via

Nos encontramos ante una gran comedia. ‘Unos días para recordar‘ (Bon rétablissement!, 2014) tiene buenos diálogos, personajes diáfanos y la risa sutil y cotidiana en el punto de mira de Jean Becker que adapta de forma homónima la novela de Marie-Sabine Roger. Un interesante retrato de contenida autocrítica gracias al uso de un sentido del humor sarcástico que transita de lo más absurdo a lo más sustancial. Es una premisa sencilla que se desarrolla como cualquier otra película próxima al estilo de comedia hollywoodiense pero bajo el manto francés. Pero es graciosa aunque contenga grandes dosis de realidad y sin que apele directamente a la risa fácil, te deja con un buen sabor de boca, que es dulce y repleto de sinceridad.

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Porque asistimos al largo viaje recordatorio de Pierre interpretado por un maravilloso Gérard Lanvin, protagonista de comedias francesas como ‘Para todos los gustos (2000). Pierre pasa cuatro semanas de convalecencia en el hospital a raíz de un grave accidente al caer desde uno de los puentes que cruza el Sena y rescatado por un grupo de chaperos entre los cuales se encontraba Camille (Swann Arlaud). El leitmotiv de la película está claro: su paso por el hospital y cómo hace todo lo posible para recordar su accidente. En su memoria no encuentra nada más que sus costumbres y una moral arcaica que no le sirve para sobrevivir e interactuar con la realidad que vive. Es egoísta y solitario, acostumbrado a no tener que dar explicaciones a nadie. Pero tendrá que actuar de forma diferente, escuchar a los demás y respetar las normas de convivencia. Por el hospital transitan constantemente enfermeras, médicos y gran cantidad de pacientes. Todos ellos están ahí para concienciarlo de que debe cambiar. La visita de su hermano Hervé (Jean-Pierre Darroussin) y la de Camille, las consecuentes conversaciones que mantiene con su enfermera hacen que Pierre se vuelva un hombre más cercano y que se interese por los demás. Y es así como se teje una relación de proximidad y amistad entre los diferentes personajes que se verá afectada cuando regrese a su casa.

Bon rétablissement

Porque no solamente cura una dolencia física sino también consigue reparar su trato distante y arisco con las personas y sonsacar, en su soledad reflexiva, lo mejor de ellas. De alguna forma parece curar tanto egocentrismo con un poco de empatía y humanidad. La película parece tocar las teclas del drama en determinadas escenas pero sin rozar lo profundo aunque vislumbrando ápices de realidad. Es entonces cuando la compasión nace y nos encontramos ante un personaje que debe adaptarse o morirá, metafóricamente hablando.

Jean Becker firma esta más que interesante comedia. Director de largos tan conocidos como La fortuna de vivir (1998), Conversaciones con mi jardinero (2007) o Mis tardes con Margaritte (2010) vuelve a sacar a flote su visión de la vejez, la pérdida de la ilusión o cómo los detalles más insignificantes pueden llevarte casi hasta tu propia tumba. Todo bajo una historia de tintas absurdas y de cotidianidad, en el que el reposo puede convertirse en una etapa de autodescubrimiento y no de tiempo muerto.