‘Del revés (Inside Out)’: Las emociones que nos dan la vida

Estamos en pleno verano y, por si las altas temperaturas o los aires acondicionados salvajes no lo hubieran dejado lo suficientemente claro, nuestras redes sociales se han llenado de fotos de aquellos que hacen públicas sus incursiones en la playa, la montaña, las barbacoas, las terrazas de los bares o las fiestas de los pueblos. Hay perfiles que si uno los consultara sin saber nada de sus dueños pensaría que esa gente se pasa todo el día empalmando una celebración con otra, cuando lo cierto es que en los intermedios se dan una buena dosis de momentos menos agradables que sus responsables prefieren mantener lejos del alcance público. Y por el contrario, también encontramos a aquellos que solo hablan del calor que pasan y lo pochos que están, física o mentalmente, que parece que la alegría y el bienestar han sido extirpados de sus vidas. Cuando nos hallamos ante estos casos, con temas que van variando según el momento del año y la estación, nos queda claro que hay un cierto postureo que ofrece una imagen incompleta de su autor, porque las cosas positivas y las negativas forman parte de la vida de todos y exagerar cualquiera de ambas siempre suena a forzado. De esa mezcla de sentimientos, entre otros asuntos, nos habla ‘Del revés (Inside Out)’, la última producción de los estudios Pixar.

Riley se ve obligada a dejar atrás su vida en Minnesota porque su padre encuentra un nuevo trabajo en San Francisco. Como todos nosotros, Riley se deja guiar por sus emociones: Alegría, Miedo, Ira, Enfado y Tristeza, que viven en el Cuartel General, desde donde la ayudan a superar los problemas de la vida cotidiana. Mientras Riley y sus emociones se esfuerzan para adaptarse a una nueva vida en San Francisco, la confusión se apodera del Cuartel General cuando Alegría y Tristeza terminan por accidente lejos de allí, sin poder controlar la actitud de Riley ante una nueva ciudad, una nueva casa y una nueva escuela.

Si bien el cine de los estudios Pixar (desde hace unos años en manos de Disney) está considerado universalmente como oro puro, debo admitir que, a falta de ver ‘Ratatouille’, hay algunas de sus películas que me dejaron un poco frío, caso de ‘Buscando a Nemo’, ‘Los increíbles’ o ‘Cars’. Sin embargo, las tres cintas de ‘Toy Story’, ‘Monstruos S.A.’ o ‘Up’ me parecen bastante buenas y me producen una emoción genuina, especialmente la última citada, que tiene la capacidad de condensar en pocos minutos una relación de pareja que saca las lágrimas del más pintado. ‘Up’ estaba dirigida por Pete Docter, al igual que ‘Monstruos S.A.’ y Docter está también al mando de ‘Del revés (Inside Out)’, en la que se habla de la influencia de ciertas emociones en nuestros actos y de la relación que debe establecerse entre ellas.

Uno podría pensar que en una película de animación la Alegría debería tener el papel preponderante y debería dejar a la Tristeza en ridículo, como la mala de la función, pues alegría es lo que buscaría transmitir un filme dirigido a un público familiar Y así sucede al principio de ‘Del revés (Inside Out)’, donde la Tristeza es esa criatura torpe y aburrida que es colocada en un rincón para que no empañe con su actitud los recuerdos de la niña Riley. Pero a medida que la acción avanza, la melancolía empieza a adueñarse de la trama, cuando Alegría y Tristeza se ven obligadas a compartir su peripecia y descubren el cambio que se está produciendo en esa jovencita que cada vez tiene más enterrado en su memoria a Bing Bong, el amigo imaginario con el que pasó tan buenos ratos, los castillos de galletas, las princesas de cuento y los peluches. Todo ello al tiempo que una mente gobernada por el Miedo, el Asco y la Ira lleva a Riley a romper muchas de las ataduras de su infancia, como reacción a un presente que no entiende.

Uno sabe que está ante algo bueno si ese algo hace parecer fácil lo difícil y este es el caso de ‘Del revés (Inside Out)’. A través de una historia aparentemente sencilla como es la de unos personajes que se pierden y deben volver al lugar del que partieron, la película de Pete Docter y su co-director Ronnie del Carmen desliza todo un tratado psicológico ante nuestros ojos. Habla sobre las emociones que gobiernan nuestros actos y toman el control de forma indiscriminada. Sobre la influencia del subconsciente en nuestros sueños. Sobre los lugares donde crece el sentido de la fantasía. Sobre cómo echamos al barranco del olvido todo aquello que no nos sirve para los pasos que vamos dando en la vida y sobre cómo vamos almacenando en los laberintos de la memoria recuerdos marcados por la ira, el miedo, el asco, la alegría y la tristeza. Unos recuerdos muchas veces mezclados por las emociones y que marcarán nuestro devenir en este mundo. Gusten más o menos, no se puede negar que las producciones de Pixar siempre son visualmente impecables y ‘Del revés (Inside Out)’ no se queda atrás a la hora de mostrar con todo lujo de detalles esa mente tan colorista de la niña Riley que se ve amenazada por un cambio vital.

Por su análisis psicológico, la película gustará mucho a los que hayan pasado por cierto número de experiencias vitales, pero creo que también puede ser disfrutada por los más pequeños, que también experimentan sus particulares renuncias. Salvando las distancias, en su capacidad de enseñar de forma entretenida los entresijos la mente humana, me ha recordado a ‘Érase una vez… la vida’, esa serie que muchos de los hoy adultos vimos de pequeños y que nos hizo comprobar que las Ciencias Naturales que estudiábamos en la escuela no eran tan aburridas como parecían en los libros de texto.

‘Del revés (Inside Out)’ es una película que se saborea con gusto y se hace incluso corta en su hora y media de metraje, pespunteado por una comedia que no cae en la nadería y un drama certero que analiza la necesidad de saber combinar ambos registros para seguir creciendo. Todos tenemos malos momentos en nuestro pasado y en el día a día, pero no por ello debemos ocultarlos en las tinieblas ni hacernos los felices a todas horas, porque ninguna vida es totalmente feliz ni totalmente triste.