Léa Seydoux: Una mujer (y actriz) francesa

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Por David García Gallardo

Los tópicos muchas veces caen en injusticias y generalizaciones baratas, al tomar la parte por el todo y decir que tales personas o tales cosas son siempre de la misma manera, obviando que no todas las cosas ni todas las personas salen de una cadena de montaje y siempre pueden surgir diferencias que echen abajo el lugar común. Sin embargo, también sucede que a veces los tópicos se adecúan de forma bastante acertada a la realidad. O al menos parecen adecuarse. Pensad un momento en lo que os viene a la cabeza si os pidiera enumerar las características de la mujer francesa, de cómo vemos desde fuera a la femme, por la imagen que nos hemos creado de ella a través del retrato hecho a partir de la literatura, el cine o la moda. Quizá unos diríais que es una mujer con estilo y sofisticada, otros defenderíais que es una mujer con encanto, los de aquí que es una mujer que sabe mostrar y defender su sensualidad y los de más allá que se trata de una mujer con tendencia a la melancolía e incluso a ser cortante o borde (no son pocos los que dicen esto de la gente francesa en general, ya sean mujeres u hombres). Pues bien, si juntamos algunas de estas características podemos hacer un retrato de una de las actrices más pujantes en la actual cinematografía gala. Hablo de Léa Seydoux (pronúnciese Leá Sedú).

-Encanto

Léa Hélène Seydoux-Fornier de Clausonne es una parisina de 1985 a la que el cine le viene por vía familiar. Es nieta de Jérome Seydoux el presidente de Pathé y sobrina de Nicolas Seydoux jefe de Gaumont, dos de las empresas más potentes del cine francés. Con apenas 20 años hizo su debut en la gran pantalla con la película ‘Mes copines’, donde se pudo ver por primera vez esa mirada suya, entre adormilada y desafiante, que es uno de sus atractivos. Ese particular encanto le sirvió también para llamar la atención en ‘La belle personne’, filme que le valió una nominación a los César como actriz revelación.

Léa Seydoux iba abriéndose paso poco a poco en el cine galo, con participaciones en cintas (la mayoría inéditas en nuestro país) como ‘Lourdes’, ‘Roses à crédit’, ‘Belle épine’ o ‘Le roman de ma femme’ hasta que quiso probar suerte también en Hollywood y consiguió breves papeles sin mayor relevancia en ‘Malditos bastardos’ y ‘Robin Hood’. Por aquel entonces, su origen parisino le valió para formar parte del reparto del ‘Midnight in Paris’ de Woody Allen, donde dio vida a Gabrielle, la anticuaria que llamaba la atención del protagonista.

-Sofisticación

‘Midnight in Paris’ se estrenaba en 2011, año en el que Léa Seydoux tuvo la oportunidad de hacer su primer papel de peso fuera de su país, el de Sabine Moreau, villana de ‘Misión imposible: Protocolo fantasma’. Allí trató de hacerles la vida imposible a Tom Cruise y su equipo con un personaje que venía a ser una femme fatale tan elegante como malvada, que no dudaba en remangarse el vestido y pelear ella misma si llegaba el caso.

Seydoux, como buena actriz europea que tarde o temprano cae en alguna producción de época, ha tenido la oportunidad de lucir ropajes de otros tiempos en filmes como ‘Misterios de Lisboa’, ‘Adiós a la reina’, ‘La bella y la bestia’, ‘El gran hotel Budapest’ o la aún sin estrenar por aquí ‘Saint Laurent’. En estas películas, algunas excelentes (como la de Wes Anderson) y otras más olvidables (como la de Christophe Gans) ha sido protagonista o secundaria, rubia o morena, señorita de alto copete o simple criada, pero siempre manteniendo el saber estar y el sentido de la elegancia.

Las firmas de moda también empezaron a poner sus ojos en ella y en ese estilo que sabe transmitir casi sin buscarlo y lo han utilizado para dar un toque de clase a sus productos.

-Sensualidad

Léa Seydoux no ha tenido reparos en mostrar su cuerpo desnudo en algunas de sus películas y también en revistas y publicaciones de su país, donde ofrecer más centímetros de piel no está tan mal considerado como en otras latitudes (en este sentido cabría preguntarse por qué en España somos tan críticos con los desnudos en nuestro cine y los vemos con mejores ojos cuando se producen en otras partes, aunque eso ya es otra historia). Sin embargo, el papel que más ha dado que hablar en este aspecto ha sido el interpretado en ‘La vida de Adéle’, magnífica película de Abdellatif Kechiche que en el Festival de Cannes de 2013 se llevó la Palma de Oro y dio mucho que hablar por las escenas de sexo entre sus protagonistas, Seydoux y Adéle Exarchopoulos, que dejaban poco para la imaginación. Escenas que a mi parecer acaban siendo lo más olvidable de una espléndida obra de tres horas de duración que se pasan volando y que trata de forma muy interesante sobre las etapas del amor.

-Melancolía

Ese papel de artista de pelo azul en ‘La vida de Adéle’ le ha reportado un gran número de reconocimientos a Léa Seydoux, pero también algún que otro disgusto, como las discusiones con el director de la película. Al parecer, Abdellatif Kechiche es amigo del método kubrickiano de hacer muchas tomas de la misma escena, repitiendo durante días si no se queda convencido, aunque ello suponga cierto abuso de sus intérpretes. Seydoux expresó públicamente este desacuerdo a la hora de rodar y Kechiche le respondió que eso se debía a los orígenes burgueses de ella, que no le hacían entregarse lo suficiente. La actriz acusó el golpe y se la pudo ver bastante molesta, como en esta entrevista, donde el tono encantador de su mirada se tornó más oscuro. Un tono malhumorado que también le ha servido para papeles como los de ‘Sister’ o ‘Grand Central’ y es que ella misma ha admitido que una de sus motivaciones a la hora de hacer cine es dar un sentido a la tristeza. A pesar de haber confesado que tiene un carácter tímido y menos seguro de lo que aparenta en pantalla, la actriz goza también de la capacidad de reírse de ella misma llegado el caso y ha tenido alguna oportunidad de demostrarlo. Como en una entrevista en inglés presentando ‘La vida de Adéle’, en la que confundió la pronunciación de “cheat on me” (engañarme) con “shit on me” (cagarse encima) o en una intervención en el “late show” de Craig Ferguson, donde supo seguirle el juego al presentador, que siempre lleva la conversación a niveles más improvisados.

Si ya Léa Seydoux goza de cierto nivel de popularidad, es de esperar que se haga aún más conocida en los próximos meses, cuando se la vea en ‘Spectre’, la nueva aventura de James Bond en la que ella y Monica Bellucci ponen su granito de arena en la larga tradición de mujeres del agente 007.

Aventuras de Bond aparte, a Seydoux también la veremos en el universo de los superhéroes de cómic, como parte del reparto de ‘Gambito’ y en dos cintas europeas, ‘Journal d´une femme de chambre’ y ‘The lobster’, lo nuevo de Giorgos Lanthimos (‘Canino’), presentada en el último Festival de Cannes y que completa un calendario en el que la actriz transitará por varios géneros, como ha sido norma en su carrera hasta ahora. Y es que eso es lo deseable, poder darse el gustazo de ir al cine y ver a Léa Seydoux mostrando, de un modo u otro, esas características atribuidas a la mujer francesa y que tan bien han representado ella y otras muchas actrices del país vecino.