Festival de San Sebastián – 1ª jornada – Regression, Truman, The assassin, One of us

Por Henar Álvarez

El calendario cinéfilo patrio marcaba la fecha de hoy con tintes de todos los colores. La expectación era tal que no había mejor manera para inaugurar la 63 Edición del Festival de Cine Internacional de San Sebastián. El retorno del hijo pródigo se había hecho esperar pero ya estaba aquí y, como todos los grandes, no iba a pasar sin hacer ruído. ‘Regresión’, la vuelta al celuloide de Alejandro Amenábar, ha conseguido lo que no muchos consiguen, la mal o bien hallada unanimidad en la opinión de la crítica. Que le guste o no el resultado, es otra historia.

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Alejandro Amenábar en la 63 Edición del Festival Internacional de San Sebastián

Lo mejor de los festivales es discutir con los compañeros a la salida del cine cuando una película genera opiniones encontradas pero Amenábar nos ha estropeado la fiesta inaugural. El fiasco ha sido general. Me gustaría hacer una introducción sobre la alfombra roja, los encantos de la ciudad y la emoción de volver a cubrir un evento de estas características. No puedo, no me sale. ‘Regression es impersonal, pobre y casi ridícula. Ni siquiera Ethan Hawke y Emma Watson se salvan de la ruina que ha resultado ser el regreso a la gran pantalla del director español. Una verdadera lástima, las Nancys Rubias me hicieron creer que seguía en forma a pesar de los 6 años alejado de la dirección de largometrajes.

Amenábar con Ethan Hawke y Emma Watson en el rodaje de Regression.

Amenábar con Ethan Hawke y Emma Watson en el rodaje de Regression.

Me pregunto de qué ha sido la culpa de tamaño desastre, ¿quizá el miedo al fracaso? ‘Regression’ es a los thrillers lo que ‘A deadly adoption’ a los dramas familiares. La trama es digna de un estudiante de primero de comunicación audiovisual sin talento. Se dirige a un espectador resacoso, que necesita pautas y evidencias para aceptar y entender un final que decepciona por incongruente. Definitivamente, Amenábar debe ser uno de aquellos melancólicos que añoran los 90 por razones obvias. Ethan Hawke tiene que resolver un delito de violación relacionado con sectas satánicas. Si les apasiona el tema, les recomiendo ‘Kill List‘ de Ben Wheatley, de quien, por cierto, veremos en unos díasHigh-Rise, una de las películas más esperadas del festival.

'Truman'

Javier Cámara y Ricardo Darín en ‘Truman’, de Cesc Gay

Dostoievski, en ‘El idiota’, afirma que la pena de muerte no es un castigo equitativo para el asesinato. Argumenta que cuando alguien es asaltado mantiene la fe en salvar la vida hasta el último momento, pero que en el instante en que te leen una sentencia de muerte da comienzo un calvario que no tiene horror comparable. No hay salida. Nadie puede soportar conocer el momento exacto de su muerte. En Truman de Cesc Gay, Ricardo Darín debe enfrentarse a su condena, el cáncer que padece no tiene cura posible.

‘Truman’ es la cara amable de ‘Mi vida sin mi‘. Es afable y vitalista, una reivindicación velada del derecho a una muerte digna. Olvídense de sentimentalismos y golpes emocionales imposibles de encajar. Ricardo Darín convence, con su maestría habitual, de que la vida sin esperanza es un sinsentido, deja de ser vida. Javier Cámara y Dolores Fonzi (‘Paulina’) le acompañan en el difícil camino que supone aceptar el fin de la existencia propia. No es una obra maestra ni estará entre las mejores películas del año pero tampoco lo pretende.

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Qi Shu en ‘The Assassin’, de Hou Hsiao-Hsien

Por Ramón Rey

El éxito a su paso por la última edición del Festival de Cannes convertía a ‘The Assassin’ (Hou Hsiao-Hsien, 2015) en una de las citas clave dentro de la sección Perlas en San Sebastián. Una producción que aprovecha la mitificada historia de China para crear un relato aparentemente al servicio de sus valores tradicionales, pero que encierra una profunda reflexión sobre la venganza, la lealtad, el amor y la libertad. Tras sus composiciones de planos minuciosamente elaborados y su abrumador uso del color y la fotografía contiene una narración muy alejada de los elementos estándar del género “wuxia”, del que toma la ambientación, los personajes y la resolución de los conflictos a través de violentas y breves luchas que actúan a modo de interludios catárticos entre prolongadas secuencias de una espera tensa y mortificante. Aquí la batalla más intensa se libra en el corazón de la asesina protagonista y en el contexto de las intrigas políticas durante el periodo de la dinastía Tang.

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Fotograma de ‘One of us’, de Stephan Richter

Y para acabar esta irregular primera jornada la austríaca ‘One of Us’ (Stephan Richter, 2015) de la sección Nuevos Directores. Un retrato de jóvenes marginales y alienados en un suburbio posindustrial cuyo universo parece girar alrededor de un gigantesco supermercado. El contraste entre uno de los mayores símbolos de la sociedad capitalista con la falta de valores, futuro, opciones y prosperidad de estos poligoneros se queda en un retrato generacional simplón y nada sutil que acaba en el tedio a través de su intento de capturar la mera cotidianidad de sus protagonistas. Algo claramente insuficiente por muy trágicos que fueran los eventos reales en los que está basada. No ayuda tampoco una dirección que no esconde sus aspiraciones artísticas, pero no logra trascender lo que podrían ser las inquietudes cinematográficas de un adolescente con unas señas autorales todavía por formar y ganas de impresionar.